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Indemnizaciones ‘a la americana’

Muchos desconocen los derechos que le asisten por un accidente. | G.Z.

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

Es como en las series televisivas norteamericanas, pero con bastante más estilo y lejos aún de las perversiones caricaturescas que a veces se reflejan en las mismas. El alto porcentaje de indemnizaciones derivadas de los accidentes automovilísticos y, claro está, la necesidad de innovar ante la crisis económica actual, ha motivado que despachos de abogados de toda España firmen alianzas colectivas en busca de clientes que, generalmente, desconocen los derechos que les asisten o son víctimas de falsas informaciones. Ya muy atrás quedó la vetusta prohibición de publicidad para los abogados, al punto que Accilex, una de las referidas alianzas, se anuncia bajo este agresivo y contundente lema: “Solo cobramos si usted cobra”.

Desconocimiento

Precisamente Accilex Tenerife está en manos del despacho de abogados santacrucero Sirvent & Granados, que el año pasado obtuvo cierta notoriedad pública al lograr para sus clientes las primeras sentencias condenatorias contra distintas entidades financieras que vendieron en la Isla productos de alto riesgo (los llamados swap, etc.) camuflados como meros seguros.
Uno de sus socios fundadores, Emilio Granados, explica a este periódico que a su juicio “muchos canarios que sufren accidentes automovilísticos desconocen que tienen derecho a una indemnización o, al menos, no saben que pueden pedir más de lo que a menudo se les ofrece. Por eso decidimos que letrados de nuestro bufete exploraran ese campo y más al darse la oportunidad de hacerlo con Accilex, que es la marca especializada que ha creado Lexunion España para ello”.

Lo que hay que saber

Granados detalla las claves para ejercer los derechos que nos corresponden si la fortuna es adversa en las carreteras. “Cuanto antes se contacte con el abogado, mejor. Si hay acuerdo amistoso, recordar que el parte debe estar firmado por los dos y con todos los datos que se piden en el mismo. Ahora bien, si no hay acuerdo o el accidente es de especial relevancia, hay que alertar a las autoridades para que redacten el oportuno atestado. Otras dos claves son fundamentales: si el otro conductor no colabora, tome nota de la matrícula y datos de los testigos. En cuanto a las lesiones, en ocasiones se percata uno de sus síntomas horas después o al día siguiente: no hay problema, pero es imprescindible que el doctor o la doctora que lo atienda refleje en el parte que las dolencias son producto de un accidente”.


Otros sectores

Pero no solo se abre un interesante mercado para los abogados entre los damnificados automovilísticos.
Si bien está más extendida entre los españoles la cultura de la reclamación en el mundo laboral y, en parte, en relación con los accidentes en la vía pública (caídas, etc), no ocurre lo mismo en lo sanitario, un ámbito que aún disuade gracias a los fantasmas del corporativismo y la dilación en el tiempo.

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A cuenta de cierto intrusismo permitido

wNo solo los despachos de abogados se han interesado en esa creciente tendencia a exigir las correspondientes indemnizaciones por accidentes de tráfico, ya que en la actualidad hay negocios especializados en captar a estos posibles receptores de indemnizaciones a cuyo frente solo hay administrativos, graduados sociales o, en ocasiones, ni siquiera personal que acredite conocimiento alguno de la legislación vigente.

wEl modus operandi de esta suerte de intrusismo -factible desde el punto de vista legal pero ruinoso desde el económico- es pactar con las aseguradoras un pago que el interesado acepta desde su ignorancia, ya que se trata de un dinero percibido con inusitada celeridad y que no esperaba. Lo que desconoce es que a buen seguro podría corresponderle más en caso de ir a juicio, para lo que le haría falta inexorablemente los servicios de un licenciado en Derecho colegiado como abogado. Para el juicio, y para que no le timen, claro.

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