La afición vuelve a ser lo mejor

Los seguidores chicharreros ocuparon uno de los fondos del Municipal de Vecindario y estuvieron sin parar de animar en ningún momento. / ACFI PRESS

DIARIO DE AVISOS | Santa Lucía (Gran Canaria)

A pesar de no ser un derbi propiamente dicho, los seguidores del Club Deportivo Tenerife esperaban con ganas el viaje hasta Gran Canaria. El último resultado frente al Alcalá en Madrid llamaba al optimismo, aunque luego, sobre el césped, las sensaciones fueran distintas.

Desde bien temprano, los primeros hinchas blanquiazules comenzaron su viaje hasta tierras grancanarias. El avión era la única alternativa después de que Naviera Armas hubiera descartado la posibilidad de desplazar en masa a los seguidores blanquiazules después de los destrozos ocasionados por algunos energúmenos en el último viaje del curso pasado, que midió al Tenerife con la Unión Deportiva Las Palmas.

Una vez en Santa Lucía, la cordialidad fue la nota predominante. La Unión Deportiva Vecindario celebraba ayer sus 50 años de historia y quería hacerlo a lo grande. Diversos actos previos lograron reunir a seguidores grancanarios y tinerfeños hasta la hora del encuentro.

Como siempre, la rivalidad entre amarillos y blanquiazules estuvo presente. Así, fueron muchos los seguidores de la UD Las Palmas que se acercaron al Municipal de Vecindario ataviados con los colores de su equipo.

El amarillo se hizo notar aunque, siendo justos, eran pocos los elementos de este color que se podían ver en las gradas del recinto sureño. La afición del CD Tenerife, otra vez encabezada por el Frente Blanquiazul, Zoneros e Instinto Blanquiazul, volvió a dar una lección de fidelidad al no parar de animar a los suyos a pesar de que su juego no era el que se puede esperar de un equipo que teóricamente opta al primer lugar de la tabla.

El cántico de “Tenerife es de Segunda B”, se coreó una y otra vez como en su día se escuchara en el Heliodoro cuando el Tenerife ponía rumbo a Primera doblegando a la UD Las Palmas.

El penalti sobre Kitoko pareció ser el momento definitivo del duelo. El congoleño cae dentro del área y la pena máxima es aprovechada por Jorge Perona para poner el que parecía definitivo 0-1 en el marcador.

Alegría en el sector visitante, insultos desde la grada local y la sensación de que el duelo estaba decidido. Todavía había que esperar. Casi a punto de llegar al minutos 94, el tanto del Vecindario llevaba el éxtasis a las gradas del estadio grancanario.

Decepción para unos, alegría para otros y la espera, algo larga como siempre, para los seguidores chicharreros que tuvieron que esperar a que la Guardia Civil desalojara los exteriores del recinto deportivo grancanario.