JUICIO CON JURADO > MUERTE VIOLENTA DE UNA JOVEN EN GÜÍMAR (2010)

La autopsia destruye la coartada

La trabajadora social de Güímar, durante su declaración de ayer. / FRAN PALLERO

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

La autopsia de Yurena hace “muy difícilmente creíbles”, según palabras de los propios forenses, la versión dada en la vista oral por la acusada de ser la responsable -junto a su marido- de su supuesto asesinato, maltrato y detención ilegal.

Esta mujer, que era tía de la fallecida y está considerada como dominante en el matrimonio, aseguró en su declaración que la víctima se fue al Entierro de la Sardina y cuando volvió a casa pidió dormir para descansar, y que al día siguiente ya no respondía. Sin embargo, el informe médico-legal que hoy anticipa DIARIO DE AVISOS contradice nítidamente tal coartada. Como recordarán los lectores, la Fiscalía entiende que los tíos acogieron a la víctima con el ánimo de quedarse con su bebé recién nacido. Por contra, los acusados defienden su plena inocencia.

Allí no durmió

En sus conclusiones, los expertos del Instituto de Medicina Legal de Santa Cruz de Tenerife que examinaron el cuerpo entienden “muy difícilmente creíble la historia de que la fallecida llevaba numerosas horas durmiendo en la cama”, para lo cual señalan que las sábanas no sólo están limpias sino que ni siquiera presentan arrugas. Para los forenses es obvio que la víctima fue trasladada de lugar tras fallecer, lo que inevitablemente trae a la memoria la acusación de la Fiscal de que la víctima fue confinada en un cuarto de madera construido en el sótano. A este respecto, recordar que uno de los vecinos declaró ayer que las escandaleras pasaron, en una segunda etapa, a oírse más lejos.

Por si la versión carnavalera de los hechos no quedara discutida, en los análisis no se halló alcohol ni otras sustancias.

La fractura y la movilidad

Aunque la Fiscalía ya había adelantado en su escrito que la autopsia revela una fractura antigua en una extremidad inferior que conlleva disminución en su funcionalidad, lo cierto es que la frase exacta que se recoge en el informe está escrita en condicional. Concretamente, los forenses hablan de “(…) producirían cierta deformación y limitación funcional”, lejos del lenguaje contundente e inequívoco que utiliza en las conclusiones.

[apunte]

Asuntos Sociales de Güímar tampoco se enteró y el vecino no denunció a la Policía

Si ya en la primera jornada del juicio que se sigue en la Audiencia provincial por la muerte violenta en 2010 de la joven Yurena, de 27 años de edad, sus padres reconocieron que no tuvieron noticia del alcance real de lo que pasaba con su hija, ayer fue una profesional, trabajadora social del Ayuntamiento de Güímar, la que declaró su ignorancia al respecto, a pesar de que llegó a entrevistarse con la víctima tras recibir un par de denuncias.

El dato más dramático de la historia es, sin duda, que ni la trabajadora ni los vecinos de la vivienda contigua, que sí oyeron lo suficiente como para calibrar la magnitud del drama, no acudieron a la Guardia Civil a dar parte. Por lo que respecta a la trabajadora, supo del asunto tanto por la madre como por otra de las tías, En sus respuestas a la fiscal (que estuvo a punto de tumbarla, literalmente hablando), explicó que se entrevistó con Yurena y no advirtió nada anormal, y que la joven le aseguró que se encontraba perfectamente con sus tíos, los ahora acusados.

La trabajadora social, que se entrevistó con Yurena casi un año antes de su muerte, explicó que al principio la relación con su tía fue difícil, pero que luego se adaptó al orden que le exigía. Por contra, renegó de su madre, a la que acusó de darle patadas cuando se encontraba embarazada, algo imposible dado que quedó encinta medio año después de su último contacto con sus progenitores. Sin embargo, la trabajadora apenas pudo dar razones convincentes de por qué no denunció a la Guardia Civil ni por qué no hizo seguimiento.

Luego habló la otra tía, que se definió muy cercana a la víctima, con la que no pudo contactar cuando empezó a vivir con los acusados. Sus lágrimas se tornaron torrente al final de la declaración y, aunque contenida, su dolor impregnó la sala.

Los últimos fueron vecinos, puerta con puerta, de los acusados. Especialmente el joven estuvo especialmente gráfico al recordar sonidos, gritos y hasta gemidos. Sin embargo, tampoco fue a la Guardia Civil a contarlo por miedo a dejar a sus ancianos padres solos en casa durante los fines de semana.

[/apunte]

[apunte]

Las frases

La trabajadora social: “Yurena me dijo que había emprendido acciones legales contra sus padres, y que sus tíos la protegían”.

La trabajadora social: “La tía de Yurena me pareció enérgica y posesiva en una conversación telefónica”.

La trabajadora social: “Tenemos obligación de hacer un seguimiento, pero como no volvimos a tener noticia…”.

La trabajadora social: “¿Qué fue lo primero que pensé cuando me enteré de la muerte? Desde el punto de vista profesional me pregunté que, si tantas personas lo sabían, por qué no habían alertado”.

La otra tía de la víctima: “Cuando me enteré de que Yurena había muerto, fui a Asuntos Sociales a gritarle a todo el mundo que ellos eran los culpables”.

La otra tía de la víctima: “Como soy la panadera, siempre había algún vecino que me decía que en la casa se oían gritos…”

El vecino: “Oíamos gritos mañana, día y noche, llegó a ser insoportable. Al principio era esporádico, dos o tres veces al día (…) Luego era todos los días (…) También se oían golpes así [se agacha y golpea con fuerza el suelo de la sala en dos o tres ocasiones con la mano abierta]”.

El vecino: “Siempre oía a [la acusada] gritar ‘puta, zorra, báñate… (…) Al principio, a él se le oía mediar, ‘déjalo ya’, pero meses más tarde le oí decir ‘coño, pues va a tener tu tía razón’”.

El vecino: “¿Qué por qué no lo denuncié a la policía? Tuve miedo por mis padres cuando yo me voy el fin de semana y se quedan solos. Una vez [la acusada] amenazó a mi madre [por los ladridos de los perros]”.

[/apunte]