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¡El afiladooor! (CC)

Que nadie dude que los congresos políticos de los nacionalistas canarios son de los más interesantes que se celebran en estas Islas, ya que a las divergencias ideológicas propias de una organización de esta envergadura hay que añadir el factor territorial, con más peso que en las formaciones estatales de aquí. Eso sí, las carajeras que montan los nacionalistas canarios hasta que se ponen de acuerdo -que cada vez que lo hacen les ha ido mejor que a nadie- solo son posibles porque atesoran un caudal apreciable de democracia interna. Eso sí, a su manera.

Cuestión de decidirse

Tras el sonado congreso anterior, en el que el cambio de rumbo a ultimísima hora de los delegados de Fuerteventura (no lo dijeron hasta que empezaron a votar) supuso un frenazo en seco a la consolidación de Coalición Canaria como partido, bueno será que esta vez se decidan por la senda a seguir: O son una fuerza unitaria o una federación de partidos insulares. Lo que sí está claro es el retraso global que han supuesto estos cuatro años de ni chicha ni limoná, y es una pena que semejante metáfora pleitista sea involuntaria, porque no va de eso.

Pocas aventuras, pocas

No parece que ande CC para aventuras, así que no se extrañen que ahora ganen lo que perdieron la otra vez. Queda, pero insistimos: José Miguel Barragán tiene pinta de presidente…

Rodríguez descubre

Hablar de CC y no hablar de Román Rodríguez es desconocer la historia de este partido: por mucho que ya no milite en sus filas, presidió esta comunidad bajo esas siglas. Ha descubierto Rodríguez que la escisión nacionalista no es un problema de personas, sino ideológico. Callado se lo tenía, porque hasta ahora habló de incumplimientos, en alusión a que cuando le tocaba pasar a ser vicepresidente quisieron darle el gato de la Consejería de Turismo por la liebre de la de Consejería de Economía.