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‘Divorcio’ a la canaria

Andaba el nacionalismo canario atareado con su ritual para elegir pareja electoral. Unos meses antes, CC y PNC habían llegado a un acuerdo con CCN, que cuatro años antes había pactado con NC. Pero querían más: acudir a las urnas los cuatro unidos.

Las lentejas van impresas

No tuvo que gustarle mucho a Ignacio González Santiago -un lince a la hora de sacar rédito político de los pactos- que lo citaran para anunciarle que CC y NC iban juntos a las generales, y que si quería sumarse. El menú se lo sirvieron frío, y venía en una carpeta con los anagramas de CC y NC ya impresos en la cabecera. Ahí tienes las lentejas, ya sabes…

Vuelve a la vieja casa

Justo enfrente, a González Santiago lo esperaba con los brazos abiertos José Manuel Soria para hacer las paces y multiplicar los peces en forma de senadores. Dos, oiga, dos para el CCN. ¿Qué más quieres?

El adulterio y el cachondeo

Faltaba el respaldo del partido, cuando justo antes de empezar la reunión del Comité Federal del CCN se elevó, imperial, la figura del padre fundador. Improvisando, cogió la carpeta de las lentejas y tomó la palabra: (Habla Lorenzo Olarte) “Con tu permiso, Nacho. Compañeros, cuando fui ponente del Código Penal, la infidelidad femenina era delito. Recuerdo un caso en que un hombre quería denunciar a su mujer por adulterio y cachondeo. Me explicó que llegó a casa y estaba con otro hombre, y que eso era adulterio. Le preguntó qué estaba haciendo allí aquel extraño y ella le respondió que lo que él no sabía hacer, y que eso era cachondeo. Pues bien -cuentan que concluyó- CC ha pactado con NC sin respetar el compromiso de negociar juntos ese acuerdo. Eso es adulterio. Y esto -enseñando los anagramas de la carpeta en cuestión- ésto es cachondeo”. La ovación fue cerrada, se votó y, de los cuarenta presentes, solo dos votaron a favor de unirse al pacto de CC y NC.