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La concesionaria del Auditorio autorizó la fiesta de Fin de Año

A. M. G. | Santa Cruz de Tenerife

Sigue coleando la polémica por la fiesta de Fin de Año celebrada en el exterior del Auditorio de Tenerife, a cuyos organizadores el Ayuntamiento ha abierto un expediente sancionador por carecer de la preceptiva autorización, después de que la Asociación Canaria de Empresarios del Ocio y la Restauración anunciara una denuncia por supuestas irregularidades que, al final, al parecer, no ha sido presentada.

La versión de los promotores de este evento, denominado New Year 2012 y que reunió a más de 3.000 personas hasta las siete de la mañana del 1 de enero, es muy distinta y ayer denunciaron que “algunos torpedean cualquier atisbo de competencia sana y leal en el negocio del ocio de nuestra capital”.

Los representantes de OZU Events, S.L. aseguran que es “incierto” que se la haya denegado la autorización para la celebración del evento y que no se notificó resolución en tal sentido. “Solicitamos”, detallan en un comunicado, “con nada menos que dos meses de antelación, autorización para la celebración del evento al organismo competente, la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Santa Cruz. En el trámite del expediente se aportó toda la documentación legal y técnica necesaria. Incluso, nos exigieron y cumplimos otros requisitos a nuestro entender no previstos en la normativa”.

Precisan que, el viernes día 30, la Gerencia de Urbanismo les remitió un documento, firmado por el gerente el mismo día, “por el que únicamente nos requerían el título habilitante para el uso del espacio donde se iba a desarrollar el evento. Nada más nos pedían: nada de subsanaciones técnicas, sin objeciones a lo presentado y, por supuesto, nada decía de que el evento no podía celebrarse pues, como decimos, presentamos cuanto nos pidieron, lo exigido por ley y más”.

Notificación

Los representantes de OZU puntualizan que esta notificación se produjo “una vez los registros de entrada de la Gerencia y del Ayuntamiento habían cerrado (hablamos del viernes 30 a última hora), con lo que en principio se nos impedía (o dificultaba) con esta incomprensiblemente tardía notificación, la presentación del documento antes del evento, pues los registros habituales permanecerían cerrados hasta el lunes 2 de enero”. No obstante, agregan, “tras analizar la situación y recabar el asesoramiento legal oportuno, presentamos a primera hora del 31 de diciembre, en el registro público de Correos, la requerida documentación. En concreto, la adjudicación de la concesión de explotación del Auditorio y el contrato por el que Auditorio de Tenerife SAU (empresa del Cabildo) nos arrendaba el espacio y autorizaba expresamente la celebración” de la fiesta.

Recalcan que la Gerencia de Urbanismo nunca denegó la celebración del evento. “Solo nos requirió a última hora un documento (que entendemos normalmente se solicita al inicio del expediente o no se solicita, pues se otorga sin perjuicio de terceros, más cuando era notorio que estábamos autorizados por la concesionaria del Auditorio), pero que logramos presentar en tiempo y forma legales, pese a las dificultades”.

Desde OZU Events lamentan la falta de ayudas y facilidades para “hacer un evento distinto e innovador con el que hemos creado 60 puestos de trabajo. Podemos asumir los riesgos empresariales y quedamos en todo caso satisfechos con el servicio y la imagen dados, y felices por la gran satisfacción de los clientes, pero no podemos competir de esta manera. No sentimos que nos den las mismas oportunidades que a otros…”. Agregan que no entienden el “bombardeo” que han sufrido y la “lapidación pública a base de bulos”.