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La falta de lluvias trae de cabeza a los agricultores y a los ganaderos

DAVID SANZ | Santa Cruz de La Palma

La falta de lluvias ha despertado las alarmas en el sector agrícola y ganadero de La Palma, ya que el invierno no parece cambiar el perfil meteorológico de un otoño seco que dejó escasas precipitaciones. Esto está obligando a regar de forma más abundante el agro palmero, cuando otros años la lluvia evitaba tener que afrontar esta inversión en la producción. En el caso del plátano, por ejemplo, deja un sobrecoste que contrarresta los buenos precios que tiene en el mercado.

Con todo, el gran daño de este tiempo seco se lo lleva principalmente el viñedo, según informó Miguel Martín, presidente de la Asociación Palmera de Agricultores y Ganaderos (ASPA), quien explicó que más del 80% de los cultivos son de secano y, por tanto, no se pueden regar y están a expensas de que llueva. “Han habido dos años de mala cosecha y a ello puede sumarse que las plantas tengan que sobrevivir con la humedad del año anterior”, concretó.

Otro sector muy perjudicado por la falta de lluvias es el ganadero. Y es que las plantas que se cultivaron en otoño para dar de comer al ganado se secaron y ahora, en enero, si no llueve, no se podrán plantar para la primavera y el verano. Ello obligará a los ganaderos a “comprar forraje todo el año”, sentenció Martín.
Preocupa además al sector agrario que, de prolongarse esta situación y elevarse el consumo de agua de riego, en el verano haya que empezar a elevar pronto el agua de las galerías, que tiene un precio superior y además es de peor calidad.

Recurso suficiente

Sin embargo, desde el Cabildo, tanto el consejero de Agricultura, César Martín, como el de Planificación, Luis Viña, que está al frente del Consejo Insular de Aguas, aseguraron que “hay agua suficiente para garantizar el riego durante el verano”.

“Tenemos las galerías llenas, hay algunas incluso trancadas y no se han abierto porque no ha habido necesidad”, indicó Martín, quien, no obstante, señaló que “sí me preocupa el efecto que tiene la falta de lluvias para combatir las plagas”.

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La Laguna de Barlovento y las papas

Pese a que en primavera desde el sector agrícola aseguraron que, dentro de lo grave era el mejor momento para que se produjera la rotura de la balsa de La Laguna de Barlovento, por la cantidad de agua que había caído, sin embargo este pronóstico cambió por el estado de sequía del otoño y el invierno. Desde ASPA solicitan, por tanto, una solución a la problemática que supone la carencia de este embalse. En este sentido, entienden que La laguna de Barlovento tiene que dejar de ser un lugar de pruebas y precisa de una solución definitiva. En esta línea entienden que esta presa del norte de la Isla incluso se deje para la investigación, siempre que se construya un sistema de presas que evite esta “incertidumbre”.

Una de las consecuencias de esta sequía, que viene desde otoño, según informó Martín, es la pérdida de la cosecha de las papas de invierno. Brotaron muy pequeñas y no se pudieron aprovechar por la falta de lluvia.

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