La infinita sucesión de instantes

Nunca antes el proyecto ‘Tempus Fugit’ se había expuesto de forma tan amplia. / DA

SANTIAGO TOSTE | Santa Cruz de Tenerife

La elección de técnicas y formatos diferentes con la finalidad de articular 365 relatos pictóricos, tantos como días tiene el año, vinculados al paso de la vida. En eso quizás consiste -en eso, y en otros muchos aspectos que se escapan a cualquier intento de definición- Tempus Fugit, la muestra del artista Ruiz Ruiz que puede contemplarse hasta el próximo 10 de marzo en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife.

“El tiempo es el hilo conductor, una especie de background con el que quiero aludir a una circunstancia común a todos en todas las épocas; a la vez que reflexiono sobre los procesos creativos, acerca de lo que estos suponen”, detalla el artista. “De entrada -añade Ruiz Ruiz-, el visitante contempla en esta muestra imágenes de nubes, pero también se ha buscado dotarla de mayor profundidad, de más niveles de comprensión”.

De Bélgica a Tenerife

El comienzo del proyecto expositivo de Tempus fugit hay que buscarlo en el año 2000 y en Bélgica, cuando Ruiz Ruiz concluye sus estudios de arte en ese país. Pero, también, parte de él ha podido verse en ocasiones en lugares como Madrid, Dakar (Senegal), Las Palmas de Gran Canaria o la propia isla de Tenerife, “aunque nunca hasta ahora -precisa su autor-, se ha expuesto de esta manera, en su totalidad, dentro de un espacio que pueda dar cabida a los 12 procesos creativos, los 12 meses del año, conforme a los que fue concebida”.

De igual modo, Ruiz Ruiz detalla durante la charla con este periódico que las paredes del Círculo de Bellas Artes de Tenerife albergan las últimas incorporaciones del autor a Tempus Fugit. En concreto, se trata de obras reunidas en torno a los meses de junio, julio y agosto que contemplan en algunos casos el formato 3D, en otros una técnica de grabado que no estaba presente en cuadros anteriores o, también, justo la reflexión sobre lo que supone 30 días de trabajo artístico. “Ahí, precisamente -apostilla el pintor-, es cuando he querido plantear la cuestión de si una obra de arte es el resultado final que contemplamos o más bien ese proceso creativo que, en este caso, se ha desarrollado durante todo un mes”.