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Las enmiendas del PSOE canario inciden en la limitación de cargos

DOMINGO NEGRÍN | Santa Cruz de Tenerife

Las enmiendas que más debate generaron durante el proceso precongresual del PSOE en Canarias son aquellas relativas a limitar tanto la acumulación de cargos (orgánicos e institucionales) como su permanencia en ellos. También suscitaron especial interés las que afectan a la participación de la militancia y a la ética de los responsables públicos vinculados al partido.

Concretamente, el congreso extraordinario de Tenerife aprobó la propuesta de que “los cargos públicos del partido estén como máximo ocho años en el puesto para el que fueron elegidos, sin ningún tipo de excepción a la norma”. Se trata de “evitar que se eternicen”.

Al respecto, Gran Canaria recalca: “Los afiliados del PSOE no podrán desempeñar el mismo cargo político o institucional un tiempo superior a los ocho años. No podrán encadenarse más de cuatro legislaturas consecutivas en el ejercicio de cualquier cargo público”.

Los delegados de Tenerife al congreso federal del próximo fin de semana en Sevilla van con el planteamiento de que “una persona solo puede ser elegida para un cargo público”. Y, “si quiere presentarse a otra elección dimitirá antes del cargo para poder acceder al nuevo”. Una de las enmiendas subraya que “nunca deben existir dobletes”.

Fuerteventura añade: “Las compañeras y compañeros que encabecen nuestras candidatas a cualquier nivel institucional no podrán optar a ninguna otra elección ni cargo público durante la legislatura para la que concurrieron”. Asimismo, fija “un periodo máximo de dos legislaturas en el gobierno de una misma institución”. Los socialistas majoreros abogan por la “renovación periódica y gradual en el ejercicio de las funciones públicas”.

El artículo 72 de la ponencia marco establece que “los afiliados del PSOE no podrán desempeñar simultáneamente más de un cargo institucional de elección directa”, a excepción de “aquellos otros cargos inherentes o derivados del principal”. Aunque los actuales estatutos del PSOE ya recogen esta consideración, es algo que no se cumple en todos los casos.

De llevarse a rajatabla este principio, uno de los perjudicados sería Aurelio Abreu. Este dirigente suma al cargo orgánico de presidente de la gestora insular de Tenerife, los institucionales de senador y consejero del Cabildo (es vicepresidente en el gobierno que el PSOE comparte con Coalición Canaria). Fuentes del partido aseguran que Abreu será conminado a elegir entre el Cabildo y el Senado. Al parecer, él prefiere quedarse con el acta de senador.

En cuanto a la participación, Tenerife pone de manifiesto que “el compromiso militante encuentra muchas veces dificultades para materializarse en tareas concretas a nivel local y que tengan sentido para el conjunto del proyecto, más allá de las campañas electorales”.

En este capítulo, una enmienda solicita la creación de una Comunidad de Conocimiento Socialista para atraer, retener y compartir el talento”.

Al objeto de suplir esa deficiencia, La Gomera sugiere que se articule un “mecanismo de consulta a militantes y simpatizantes para asuntos de especial relevancia, a iniciativa de la Comisión Ejecutiva Federal o del 5% de la militancia”.

La Palma apunta la incorporación al censo de simpatizantes del PSOE de “personas que sin ser militantes se hayan destacado, a juicio de la agrupación local, en la defensa del ideario socialista”.