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Las obras en la avenida Betancourt y Molina culminan el martes 31

GABRIELA GULESSERIAN | Puerto de la Cruz

El próximo martes culminarán las obras en la avenida Familia Betancourt y Molina, iniciadas en marzo del año pasado, confirmó a este periódico el concejal de Urbanismo de Puerto de la Cruz, Sebastián Ledesma.

Con ellas también se termina la pesadilla que han vivido durante eses meses los comerciantes de la zona, muchos de los cuales se quejaron desde el inicio de las mismas del impacto y el perjuicio que produjeron en sus establecimientos debido a la falta de previsión por parte del grupo de gobierno y la empresa responsable de su ejecución.

Con el propósito de que los trabajos no se retrasaran más, el Ayuntamiento ha realizado desde el sábado diversos cambios en el tráfico que se mantendrán hasta el día 31. Así, en la avenida de Colón se dispuso un circuito de doble salida y entrada, mientras que en el conocido como paseo de Las Palmeras se ha cambiado la dirección en sentido contrario, fundamentalmente para facilitar el acceso a Martiánez.

La actuación también ha conllevado la eliminación de todos los aparcamientos de la citada vía, una de las principales arterias de comunicación de la ciudad turística, aunque el edil no especificó el número exacto. Sólo se mantendrán las plazas destinadas al transporte público, carga y descarga y vehículos de seguridad.

No obstante, indicó que como consecuencia de esta supresión el Gobierno local estudia diferentes medidas que se incluyen en un plan de movilidad. Entre ellas, se encuentran la ejecución de dos proyectos de parking, ambos de carácter subterráneo y cuya gestión será privada, uno de los cuales se ubicará en la plaza de la Constitución, mientras que el otro estará situado en la de José Arroyo. A ellos se sumarán los estacionamientos que albergará la estación de guaguas luego de su remodelación.

Para dar respuesta los trabajadores y vecinos del municipio, también se ha pensado en los aparcamientos denominados “disuasorios”, precisó el edil, es decir, por las afueras del casco, en concreto, en San Antonio y la zona del Taoro, donde los usuarios podrán dejar el coche y luego bajar al centro en transporte público o caminando, si así lo prefieren.

Proyecto

Entre las peculiaridades que conlleva la obra, cuyo presupuesto asciende a casi dos millones de euros, se encuentra el asfaltado, que lleva una especie de pulido de mármol. No obstante, el lavado de cara ha supuesto, además, una nueva rambla lateral, nueva vegetación con grandes palmeras, mejora del mobiliario urbano y del alumbrado público y el soterramiento de los contenedores de basura.

“Ha quedado una avenida para el disfrute tanto de residentes como de turistas, ahora esperamos que la iniciativa privada también se inplique”, subraya Sebastián Ledesma.