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Leontxo García: “En estos tiempos, pensar ya no está de moda”

Leontxo García, durante la conferencia de impartió en CajaCanarias. | SERGIO MÉNDEZ

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz

Leontxo García juega al ajedrez sin sacar el tablero. Cada respuesta suya es una lección magistral de inteligencia emocional. Su habilidad dialéctica pone en jaque al aburrimiento.

-De ajedrez sé lo mismo que de aeronáutica, que los aviones vuelan.

“A la mayoría de los lectores les pasará lo mismo”.

-¿Es un juego de niños?

“No hay edad para jugar al ajedrez, pero es especialmente útil para desarrollar la inteligencia de los niños”.

-¿Combate el fracaso escolar?

“En los últimos 86 años, hay estudios científicos serios realizados en países de los cinco continentes que por término medio vienen a concluir que los niños ajedrecistas tienen un rendimiento escolar mejor en un 17% que los demás”.

-¿Es una cuestión de letras o de números?

“Curiosamente, se ha demostrado que donde más mejoran su rendimiento es en matemáticas y en lecturas. Las matemáticas, la música y el ajedrez son las tres actividades humanas que producen más niños prodigio. Ahora bien, ¿por qué demonios los niños ajedrecistas leen mejor que los otros? Eso es una cosa que me costó mucho descubrir, hasta que creo que di en el clavo. Cuando leemos y jugamos al ajedrez estamos haciendo lo mismo: estamos interpretando signos, los asociamos y sacamos conclusiones”.

-¿Pensar fortalece el espíritu?

“En los tiempos en que vivimos, pensar ya no está de moda. Es una actividad que deberíamos recuperar para que el mundo no vaya al desastre”.

-¿El ajedrez sería un buen complemento de la educación para la ciudadanía?

“Yo tengo elaborada una lista de veinticuatro cualidades que desarrolla la práctica frecuente del ajedrez. Memoria, concentración, pensamiento lógico, autocrítica, capacidad de cálculo, de concentración, tenacidad, saber ganar y perder, paciencia… Howard Garner, premio Príncipe de Asturias, teoriza que tenemos ocho inteligencias. Bien, el ajedrez desarrolla cinco de ellas”.

-Definitivamente, tengo que intentarlo. ¿Cuánto tardaría en aprender alguien que ignora cómo se colocan las piezas?

“Aprender a mover las piezas, dos o tres horas. Nociones elementales de táctica y estrategia, diez o doce más. Con muy pocas horas de aprendizaje uno ya puede disfrutar del ajedrez. Hay dos tabúes que son absolutamente falsos: que es muy aburrido y solo para personas muy inteligentes”.

-¿Un principiante sería capaz de ganarle a un maestro?

“No, es imposible. Salvo que el maestro esté borracho o algo parecido”.

-¿Cuáles son los casos más extraños de dopaje en el ajedrez?

“No existe ningún estudio científico que pruebe que haya alguna sustancia que mejore el rendimiento de un ajedrecista de forma sostenida. Lo que existe es el dopaje electrónico; es decir, que te chiven jugadas a través de un auricular. Ese es un peligro sobre el que se están tomando medidas, como colocar inhibidores de ondas”.

-¿Una partida interminable es una jaqueca?

“Sí. Afortunadamente, gracias al progreso de las computadoras, se eliminaron las partidas aplazadas después de cuatro horas. Aquello era una auténtica pesadilla, cenar con el tablero de bolsillo al lado del plato, dormir con la posición aplazada dando vueltas y que una voz interior te despertara a las tres de la mañana”.

-¿Por qué a las damas les cuesta tanto cabalgar en el tablero?

“La mujer es el gran misterio del ajedrez. Hay dos posibilidades: que sea genético o adquirido por la educación. Me quedo con la segunda opción”.