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Mil millones de barriles > Francisco Pomares

En mil millones de barriles de petróleo ha cifrado el Centro Canario de Nacho González la estimación de la aún supuesta “bolsa de petróleo canaria”, estimación que supondría un trece por ciento del consumo total español y una producción media de alrededor de 150.000 barriles diarios de crudo. Ahí es nada. No sé de dónde ha sacado el Centro Canario los datos con los que nos obsequia los oídos, pero -desde luego- resultan de lo más golosos: la explotación de semejantes recursos podría resolver la situación económica de las Islas y sacar a unos cuantos de pobres. Sobre todo a los que se queden con el trozo grande de la tarta de semejante negociazo. El portavoz del Centro Canario, Benito Codina, insiste en que se trata del hallazgo más importante de reservas de petróleo en toda España, suficientes para crear una industria petroquímica propia en Canarias, que generaría inversiones automáticas por encima de los 3.000 millones de euros y resolvería “los problemas de sostenimiento de los servicios públicos que hoy tenemos”. No sé por qué mezcla don Benito la velocidad de sus muy halagüeñas previsiones sobre una bolsa de petróleo aún por prospectar con el tocino de la crisis de los servicios públicos y el Estado del bienestar, pero se me antoja que detrás de estas proyecciones propagandísticas debe haber gato encerrado… Coalición Canaria ya ha puesto en entredicho esas previsiones. A mí me gustaría que fueran ciertas. Soy de los que creen que hay que averiguar si hay petróleo en las aguas cercanas a las Islas, y si es posible, segura y rentable su extracción y explotación. Creo que las prospecciones son necesarias, y que la minería y refino del petróleo son actividades de enorme potencial económico, que -como todas las actividades industriales- comportan peligros y riesgos, no solo para la seguridad de los trabajadores y el medio ambiente, sino incluso de orden sociales. “El petróleo duerme a las naciones”, decía Uslar Pietri. Pero la existencia de riesgos no debe impedir que se actúe para hacer un diagnóstico. Lo que no me explico es este obsesivo interés del CCN por el petróleo y por su explotación. Y no me creo -ni dejo de creerme- estos datos que nos ofrecen, sacados de cualquiera sabe dónde, con la intención de que creamos que Canarias puede convertirse en unas semanas en el nuevo Dubai. Mil millones de barriles. Y una botella de ron.