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No escampará > Alfonso González Jerez

Claudina Morales dice que no le importa reunir a Coalición Canaria para tratar el asunto del CCN, pero que pa qué. Hace apenas una semana Morales consideraba no solo pertinente, sino realmente urgente esta convocatoria. Su sobrevenida indiferencia es producto de las presiones que, desde el Gobierno y la dirección del grupo parlamentario, se ejercen para cumplimentar la estrategia de darle mecate a Ignacio González Santiago y los suyos hasta que se ahorquen. Por el momento, el líder y accionista mayoritario del Centro de Nacho dimitió ayer como portavoz adjunto, y como era de esperar, presentó la dimisión como un acto de sacrificio, cuando en realidad José Miguel Barragán lleva semanas, pacientemente, sin un solo gesto airado, reduciendo su papel a la insignificancia. En las alturas de Coalición se quiere evitar -al menos por el momento- una expulsión en toda regla de los seudocentristas del grupo parlamentario, una ruptura formal de la coalición con el CCN, esperando a que González Santiago escampe. Aunque la mayoría de los coalicioneros maldice el pacto político-electoral que promovió en su día con ojo de lince Paulino Rivero, parece que todavía no le han cogido la medida al personaje. Ignacio González Santiago desconoce absolutamente la vergüenza, el pundonor y el juego limpio. Le traen sin cuidado. Es un combinado perfecto entre indocumentado caudillo clientelar y ágrafo político posmoderno que puede y debe conceder a todo (siglas, compromisos, pactos, programas, discursos) un valor meramente instrumental. Lo único pasmoso de su actitud, a estas alturas de su pestilente comedia bufa, es el relato que él mismo escribe y explica de sus andanzas prostibularias. Por ejemplo, eso de que el CCN ha cumplido escrupulosamente sus compromisos con Coalición Canaria y Nueva Canarias no, porque, sin ir más lejos, los de NC no votaron la investidura presidencial de Paulino Rivero. El hecho de que el pacto electoral entre CC y NC sea posterior a la investidura del presidente del Gobierno, y se circunscriba exclusivamente a las Cortes, resulta irrelevante para González Santiago y sus exculpatorios análisis de pacotilla. Los nachistas insisten, con una puerilidad nauseabunda, en que los acuerdos con Coalición y el PNC no incluían los pactos electorales en los comicios autonómicos. Tampoco incluían, supongo, que los cargos públicos del CCN fueran en peregrinación a mear en las puertas del Parlamento, y se han abstenido de hacerlo, al menos, de momento. La dirección de CC debe prescindir de una vez de cálculos gallináceos y actuar en consecuencia, y mandar al grupo mixto, o a los brazos de José Manuel Soria, a una cáfila de arrebatacapas que suponen un ejemplo difícilmente superable de perversión del sistema político, burla de las instituciones y cachanchaneo buhonero y falaz.