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Nos mienten > Francisco Pomares

Mienten como bellacos: en medio de los sentidos discursos y las soflamas reclamando a todo quisque contención en el gasto y comprensión con las medidas salvajes a las que conduce el estado desvalido de la caja pública, resulta que el número de empleados en las comunidades autónomas volvió a aumentar el año pasado en casi 20.000 efectivos. Ese aumento de personal -no funcionario, dado que llevamos años sin que se convoquen oposiciones- se produce mientras las empresas aplican reducciones salariales salvajes, entre otras cosas para poder atender la voracidad fiscal de los distintos gobiernos. Es verdad que en el último trimestre del año, las regiones también se han apretado las tuercas, pero no lo suficiente. Si el empleo público no ha subido este año, ha sido gracias a que no todas las administraciones han actuado de igual forma: tanto la del Estado (hasta ayer ocupada por el malvado Zapatero) como los ayuntamientos de todo el país, han cumplido en el último año con su parte del ajuste, reduciendo en casi 27.000 personas el número de empleados públicos estatales y municipales. Ese esfuerzo, que se ha producido también en lo que afecta a los empleados de la Seguridad Social, también reducidos, ha permitido que el saldo total de empleo público en España suponga una carga menor para nuestros bolsillos.

A estas alturas de democracia, no parece viable plantear un retroceso jacobino que limite las competencias de las comunidades autónomas. Pero no se puede seguir tolerando este despilfarro instalado del que tenemos conocimiento todos los días. La política partidaria y el exceso de ideologización de los medios falsean los datos y tiende a ofrecer una explicación de lo que ocurre basada en endosarle la culpa a los unos o los otros. Y esa explicación no es cierta. El Gobierno del PSOE cometió importantes errores al afrontar una crisis cuya gravedad no valoró hasta muy tarde, pero no es el único responsable del déficit actual. No lo es, por ejemplo, ese déficit superior en dos puntos al previsto, que Rajoy se encontró bajo la cama al llegar a Moncloa. Ese déficit no tiene sólo que ver con el dispendio del Plan E, el cheque bebé o la estupidez del reparto indiscriminado de los 400 euros. No es consecuencia de los errores del Gobierno, sino del desbarajuste de las comunidades autónomas, la mayoría de ellas regidas por gobiernos no socialistas que siguen sin creerse que esta fiesta se ha acabado.