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Otro Spanair no, de momento > Karl McLaughlin

Hace aproximadamente dos años, en una temporada recordada por los fichajes de Cristiano Ronaldo, Benzema, Kaká e Ibrahimovic, el Tenerife viajó al Nou Camp para enfrentarse al Barcelona. Ahora la dieta del club isleño la forman equipos mucho más anónimos (los jugadores del Conquense ni siquiera llevan sus nombres en sus camisetas), que juegan en campos aún más anónimos.

Aunque los jugadores actuales del Tenerife, menos Aragoneses y Sicilia, no tienen la culpa de la caída en desgracia del club desde las alturas de Primera, sí tienen la responsabilidad de devolverlo a un nivel superior lo antes posible. A ojos de muchos rivales, ellos son los Ronaldo y Cía de la Segunda B, pero parece que les ha costado asumir el papel. El resultado conseguido ayer en el campo gélido de La Fuensanta marca, espero, el inicio de la toma de conciencia definitiva de dicha responsabilidad.

Querer ver algo muy distinto del ‘nuevo’ Tenerife bajo la batuta del recién incorporado técnico era mucho pedir. Aún así, se vio a un equipo más agresivo (a veces demasiado), con ganas de luchar en vez de mirarse atónitamente cuando un rival inferior les planta clara. Después de no poco sufrimiento, ganaron los tres puntos en juego, aunque sin juego.

Crucemos los dedos para que la progresión evidenciada ayer, al menos en lo que a bagaje de puntos se refiere, se mantenga, porque otro resbalón en casa contra el Albacete podría desencadenar la operación TenerifeAir: la recolocación forzosa de unos 8.000 aficionados, igual que el número de pasajeros de Spanair que tuvieron que ser reubicados el fin de semana al cesar su actividad la línea aérea.

Más de uno vería con buenos ojos el cese de actividad del Tenerife y un trasvase de aficionados a otros clubes e incluso a otros deportes. Sin embargo, después de escuchar a García Tébar en la rueda de prensa post-partido ayer (por cierto, Mourinho podría aprender de sus modales), pienso que se equivocan. Cuando, como Spanair, el proyecto se demuestre inviable del todo, llegará la hora de poner fin a la aventura. Pero, de momento, que sigan volando.