retiro lo escrito > Alfonso González Jerez

Petardazo > Alfonso González Jerez

Qué poco dura la alegría en la casa del pobre. Nada más cerrar a mediados de la semana la primera subasta de deuda pública del año, en la que se adjudicaron 10.000 millones de euros (el doble de lo esperado) a unos intereses más bajos que las últimas convocatorias, el derretido coro mediático del PP explicó que semejante reacción se nutría de la espléndida confianza que el Gobierno de Mariano Rajoy y sus truculentas pero sabias medidas generaban en los mercados.

Apenas han pasado 48 horas, en fin, y ha estallado el siguiente petardazo: la agencia Standard & Poor’s rebajará hoy sábado la calificación de la deuda de España, Italia, Portugal, Francia Y Australia. En el caso español los caballeros del S&P rebajarán la calificción, de golpe, dos escalones, de manera que los bonos soberanos quedarían en A. Los italianos bajan aun más y los bonos portugueses se quedan a un paso de ser considerados bonos baura, solo aptos para coyunturas en las que no se encuentre a mano papel higiénico.

Los buenos resultaos de la subasta más reciente no tienen nada que ver con el señor Rajoy y los de Palacagüina, sino con el vendaval de dinero que inyectó el Banco Central Europeo a finales del pasado diciembre: medio billón de euros a un interés del 1%. Los bancos piden perras al 1% y luego compran masivamente deuda pública con un interés muy superior (hasta el 3,95% en el caso español).

Se trata de una inversión sin riesgos hasta que las agencias de calificaciónnos empujen a un suicidio colectivo, y aun así, entre los cadáveres de la democracia derrochona los gobiernos de la eurozona seguirán insistiendo en que la prioridad absoluta e incuestionable reside en pagar la deuda pública.

Los especialistas advierten que no es el fin del mundo: hasta que Fitch, Moody’s y otros novios de la muerte no se sumen a las rebajas de S&P, la situación no será realmente alarmante. Acto seguido, eso sí, agregan que estiman que tal coincidencia no tardará demasiado en producirse.

El efecto directo más desastroso deriva de la retirada de la máxima calificación a Francia, que amenazaría directamente a la supervivencia del fondo de rescate de la Unión Europea. Un instrumento que, recuerden ustedes, no cuenta con capital propio, sino que se basa e las garantías de los países de la unión monetaria en captar recursos de los mercados. Si Francia no puede mantener la calificación de su deuda pública, ¿qué garantías puede ofrecer para obtener recursos a fin de cubrir las deudas de los estados socios que se encuentren en apuros?

Mientras tanto, por aquí abajo, lo normal, es decir, el asco petrificado. Como si no cocurriera nada digno de ser señalado. A ver cuándo emiezan los pasacalles de las murgas para pder hablar de algo.