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Promoción turística > Leopoldo Fernández

Un año más, Canarias está presente en ese escaparate turístico en que se ha convertido Fitur junto con las ferias de Londres y Berlín. De las muchas maneras de incidir en el mercado del ocio y los viajes, los certámenes de relevancia internacional son, hoy por hoy, pieza esencial para el márketing, la propaganda y el encuentro entre los distintos actores de este importante sector, en el que la venta de los destinos vacacionales viene como anillo al dedo. Sin por ello olvidar las actividades promocionales que se realizan durante el año mediante campañas, visitas, reuniones e iniciativas varias tanto del sector público como del privado, o de ambos conjuntamente. Aunque parezca lo contrario por las ventajas competitivas de nuestros atractivos naturales, las condiciones medias de los establecimientos isleños y su relación calidad-precio, y, en general, el buen trato que reciben los viajeros, no resulta fácil vender Canarias. Menos aún en plena crisis económica, con una competencia a cara de perro entre países, incluso entre zonas de una misma nación, con ventajas e incentivos -con los que las Islas no deben competir, porque son pan para hoy y hambre para mañana-, otorgados a tour operadores y líneas aéreas por algunos destinos un tanto devaluados y con unos mercados tradicionales que trabajan intensamente para sacar tajada y reactivar su industria turística. La actuación de las autoridades canarias en orden a modernizar y renovar la oferta y, sobre todo, la del empresariado viene siendo encomiable, en especial en Tenerife, como lo prueban las estadísticas de visitantes, la proyección del conjunto de la industria en sus modalidades y especialidades y la mejora de los entornos ciudadanos. Pero, queda mucho por hacer: como poner orden en una legislación dispersa y contradictoria, llevar la oferta al máximo de excelencia posible con una rehabilitación diligente y la óptima formación del personal, y diversificar y especializar cada vez más el producto turístico, incardinándolo en políticas innovadoras y diferenciadoras y en promociones inteligentes, tanto en los mercados tradicionales como en otros emergentes o en recesión, caso del peninsular, que es el segundo en importancia para las Islas tras el británico. Unas tasas aéreas más justas, que no excluyan a las compañías españolas, la puesta en marcha del anunciado Plan Renove y una atención especial a la tercera edad, que ahora potenciará la Unión Europea copiando la actuación española con el Imserso para que beneficie a unos 180 millones de viajeros potenciales, deben ser, entre otras, piezas clave para reavivar este sector capital para el presente y el futuro de Canarias.