Ratifican la pena a un policía por violación en un calabozo del Sur

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

El Tribunal Supremo (TS) ha confirmado la sentencia contra un policía al que la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife condenó el año pasado a cuatro años de cárcel al considerar probado que es el autor de un delito de abusos sexuales sufrido por una detenida en un calabozo de la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía (CNP), en hechos acaecidos el 8 de junio de 2006.

La decisión del Alto Tribunal confirma igualmente la absolución decretada en febrero del año pasado por la Sección Quinta de la Audiencia de los otros tres policías que fueron imputados por estos hechos.

Conforme a tal decisión del Supremo, dicha sección de la Audiencia ha dictado un auto en el que se ordena la ejecución de la sentencia, que ya es firme. Así, el acusado, identificado por las iniciales M.F.G.M. deberá ingresar en prisión en un plazo no superior a diez días a contar desde que le sea notificado el auto en cuestión.

Cabe recordar que el Ministerio Fiscal pedía, tanto para el ahora condenado como para uno de los absueltos, una pena de doce años de cárcel por la agresión sexual, mientras que para los otros dos imputados requería un año y medio de cárcel para cada uno de ellos por omisión del deber de promover la persecución de los delitos.

Los hechos

Tal y como se entiende probado, todo empezó la referida jornada de junio de 2006 cuando se arrestó a la ahora víctima por un presunto delito de atentado y desobediencia a agentes de la autoridad en una vía pública de Playa de Las Américas. La mujer fue ingresada en los calabozos de dichas dependencias policiales entre las siete y las ocho de dicho día, encontrándose en evidente estado de embriaguez y ataviada con un top que llevaba atado al cuello. Según está previsto en la normativa, se despojó a la detenida de dicha prenda para que no se hiciera daño y se le entregó una sudadera con cremallera que nunca se la cerraba sino que dejaba al descubierto sus pechos y gritaba “que quería sexo”, ya que estaba ebria. Entre las siete de la mañana y la una y media de la tarde, J.G.V., inspector de Policía, realizaba funciones de coordinador mientras que M.C.R. estaba encargado de la custodia de los calabozos.

En torno a las 12.20 horas, M.F.G.M. tuvo que sustituir en los calabozos a M.C.R., pues este tenía que hacer un recado. J.J.S.T. abandonó la oficina de denuncias para acompañar a M.F.G.M., el cual negó durante el juicio que mantuviera relaciones sexuales con la detenida en los calabozos, sino que lo había hecho de mutuo acuerdo estando de paisano en la zona de ocio el día anterior.

La sentencia dictamina que “el procesado se aprovechó para conseguir el acceso carnal con la víctima de su situación de superioridad cuando estaba encargado de los calabozos y aprovechándose del estado de embriaguez de la detenida”.