análisis >

Tres contratos > Enrique Areilza Molet

No avanza la reforma laboral, casi seguro que no llega a buen fin. La razón principal: miedo. Los políticos no quieren tomar la decisión y amplían el plazo a los agentes sociales, basándose en la representatividad de éstos. Desde nuestro punto de vista, no existe representatividad mientras ésta sea subvencionada. Si se eliminasen las subvenciones, entonces tendrían la representatividad real que sus asociados les otorgasen. Sus asociados y sólo estos, no todos los demás. ¿Por qué legislan los agentes sociales si debiera hacerlo el gobierno, considerando las aportaciones de estos?

Una reforma laboral que sirva a su propósito, dinamizar el empleo y hacernos competitivos, no es posible con medidas débiles y continuistas. Por ello auguramos un resultado insuficiente o muy deficiente. Cuarenta tipos de contrato o más. ¿Por qué? Por el encorsetamiento del propio sistema. Si el sistema fuera flexible, un solo contrato permitiría recoger las especificidades del sector, lugar, tipo de empresa y su situación, las condiciones personales, etc. Pero lamentablemente, nuestro ordenamiento laboral es rígido, muy rígido. Tanto, que nos está quebrando por la mitad. Y no lo decimos nosotros, lo dicen todos, absolutamente todos los de fuera de casa. Mientras, las cosas van francamente mal para el empleo. Y puede ser peor. Ya se pronostican 5,5 millones de parados en 2012.

¿Por qué el pequeño comercio se está quedando en manos de los inmigrantes chinos (más del 50% en el caso de Madrid)? y ¿Por qué ellos son capaces de rentabilizar y nosotros no? ¿Piensa alguien, políticos y sindicatos incluidos, que con las medidas que se están negociando vamos a poder darle la vuelta a esta tendencia?
La UE acaba de publicar un estudio según el cual las pymes han creado en el periodo 2002-2010 el 85% de los nuevos empleos, siendo su participación total en el empleo del 67%. Es decir, han contribuido más que las grandes empresas en la creación de empleo. Pero, fíjense, la Federación nacional de asociaciones de trabajadores autónomos, nos indica que en 2011 el 44% de los 9.580 nuevos autónomos en España son chinos. Como entenderán, esos 9.580 nuevos autónomos, son en muchos casos, promotores de nuevas pymes. Si las pymes son las mayores creadores de empleo y estas van camino de ser fundadas por ciudadanos chinos, con su propia interpretación del marco laboral, cómo podremos competir contra todos los competidores dentro y fuera de nuestro país? De nuevo se evidencia que sí se puede ser competitivo en España, pero de otra forma, con profunda reforma y profundo esfuerzo. Trabajando como chinos. Vueltas y más vueltas a la cuota de temporalidad, la negociación colectiva, las revisiones salariales, etc. Mil y una discusiones cuando en el fondo sólo existe una: libertad de acuerdo entre las partes.

Parece que existen ya avances sobre el criterio objetivo para “ser una empresa con problemas”: facturar un 12% menos. ¿Tiene alguien idea sobre cuántas pymes sucumben mucho antes de llegar a ese criterio de objetivamente muerto? Tres contratos. Esa es nuestra propuesta. Dos contratos eminentemente abiertos a la negociación lícita entre una persona y una empresa. Con ciertas limitaciones, pocas. Distinguiendo entre las pymes y las grandes empresas. Y un contrato de inmersión al mundo laboral o reciclaje, un contrato que llamarán contrato basura, con salarios por debajo del salario mínimo y despido casi cero.

Ya lo hemos dicho en otras ocasiones, es mejor trabajar casi todos que casi ninguno. Sobre todo es mejor trabajar por menos y ganar competitividad, que trabajar por lo mismo y seguir perdiéndola. ¿Cómo se les ocurre discutir subidas salariales con un 21,5% de las personas en casa y un 8% de deficit nacional?

www.dream-team.es