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Un cuerpo ‘porno’

Los pintores siempre han tomado el cuerpo desnudo de la mujer como inspiración. | DA

REBECA DÍAZ-BERNARDO | Santa Cruz

Desde hace unas semanas hay un chiste graciosísimo que circula por internet que dice lo siguiente: “Hoy me miré al espejo en ropa interior y descubrí que tengo un cuerpo porno, sensualmente porno, espectacularmente porno y hallé la razón… porno hacer ejercicio, porno cuidarme en las comida, porno dejar de comer chocolate, porno dejar la cervecita, porno hacer nada…”, y es que el porno ha sido acusado de muchas cosas, de una vida sexual menguante, de ser adictivo, de cosificar a las mujeres, y así sucesivamente. Pero a estas alturas del negocio parece ser que también lo están culpando de distorsionar la imagen corporal deseada por la población femenina.

Resulta que hay un grupo de feministas británicas llamadas la Muffia, las habrás visto en la tele en manifestaciones, intervenciones políticas y comedias protesta en contra de la cultura en que vivimos y sobre todo de los arquetipos femeninos que nos impone la publicidad, y ahora la han liado al respecto diciendo que la pornografía es la razón de la obsesión por eliminar todos los restos de vello púbico femenino y del incremento de la cirugía plástica en nuestras bits (partes privadas).

La Muffia protesta contra la pornografía y su influencia en las mujeres jóvenes porque dicen, es la razón de la cirugía plástica indiscriminada para crear una vagina de diseño, cosa que por cierto se ha puesto de moda al parecer en Estados Unidos y en Gran Bretaña, donde ésta práctica entre las mujeres ha aumentado cinco veces en los últimos 10 años, y desde su página de Facebook estas chicas lanzan el siguiente reto: “¿cansada de los cirujanos cosméticos se beneficien de tu odio hacia tu propio cuerpo?, ¿quieres hablar en contra de una cultura del porno que está impulsando a más y más mujeres a la mesa del cirujano para obtener una vagina de diseño?, entonces únete a la marcha muff contra el porno”.

Y tras una protesta de las suyas por todo Londres con la esperanza de crear conciencia entre las mujeres con baja autoestima cuando se trata de sus bits, una de las manifestantes escribió en el periódico The Guardian que se oponen a la intrusión de una cultura que pornifique la vida cotidiana, a la práctica no regulada e innecesario de estos procedimientos por los cirujanos privados y la especulación descarada como resultado del odio hacia el cuerpo femenino.

¿Esto quiere decir que todas las mujeres que se someten a una depilación definitiva en sálvese la zona o a un aumento de pechos o de labios o de trasero… es por culpa del porno?, porque personalmente yo estoy a favor de que las personas se hagan todos los arreglitos que deseen si con ello precisamente van a aumentar su autoestima pero no estoy del todo segura de que sea por culpa del porno.

Y mira que durante mucho tiempo se ha escrito acerca de sus peligros, en concreto de su influencia en la psique masculina y su capacidad para incitar al desorden sexual por Déficit de Atención (SADD) en el hombre, de arruinar las relaciones, de matar la libido y ya puestos, de un gasto económico astronómico en Internet, pero, ¿es realmente el porno culpable de que las mujeres deseen modificar sus bits?

No obvio que muchas chicas, jóvenes sobre todo, al ver revistas masculinas y verse a sí mismas reflejadas en un espejo se menosprecien y deseen tener pechos más grandes, traseros más carnosos y todo eso, pero por otro lado estoy bastante segura de que los hombres que consumen porno no salen corriendo a agrandarse sus propios bits con la esperanza de ser sexualmente más atractivos para el sexo opuesto.

Pero si las mujeres de verdad se están comparando con las que se ven en los vídeos o revistas porno… hay algo que va seriamente mal.

En cualquier caso, una marcha feminista en contra de la mutilación de los cuerpos femeninos solo para impresionar a los hombres no es una mala idea en absoluto, pero opino que sí lo es acabar con el porno si por otro lado a las niñas no se les inculca que no deben poner énfasis en tunnear sus cuerpos sino en tener bien amueblados sus mismos cerebros.

Top Secret

‘Garganta Profunda’ (EE.UU. 1972), la película porno más rentable de todos los tiempos, fue más que una excitante curiosidad y un gran éxito de taquilla. Estrenada en el mismo momento en que los movimientos nacionales para la liberación sexual, la igualdad de derechos y los valores contraculturales estaban alcanzando su punto álgido, esta película sexualmente explícita sobre todo en escenas de sexo oral, se convirtió inesperadamente en el epicentro de una tormenta social y política sin precedentes, un gran fenómeno cultural cuyo impacto continúa hoy día.

La exactriz porno Traci Lords filmó más de cien películas siendo menor de edad. Justo el año en que cumplía los 18, la policía federal de EE.UU. conoció este dato confiscando todas sus películas, que fueron inmediatamente retiradas de la venta o el alquiler y provocando de paso que se convirtieran en filmes de coleccionista. Ya en libertad, tras haber sido arrestada por todo lo anterior y justo después de su cumpleaños, produjo y protagonizó la que sería su única película porno legal, que la convirtió en multimillonaria. Acto seguido abandonó el porno y trató de convertirse (sin éxito) en actriz seria, cantante e incluso escritora.