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Vacaciones y reincidencia > Miguel L. Tejera Jordán

La economía y el desempleo acaparan de tal manera los medios de comunicación, que casi han pasado desapercibidas dos noticias de gran envergadura futura. Me refiero a las juiciosas propuestas de los ministros de Justicia y de Interior de terminar con las vacaciones judiciales de agosto y con la multirreincidencia penal.

Digo que son propuestas juiciosas, porque las dos tienen que ver con la Justicia y porque, además, no tiene sentido que, en este país, la dama de la balanza y el pañuelo en los ojos se marche de vacaciones el mes de agosto, paralizando todos los procesos a los que los ciudadanos tenemos derecho; ni que los delincuentes duren menos en una comisaría, cuartel de la Guardia Civil, o juzgado de guardia, que un chocolate en la puerta de una escuela. El nuevo ministro de Justicia, exalcalde de Madrid, señor Ruiz Gallardón, quiere terminar con las vacaciones judiciales anuales del mes de agosto, que envían a la playa a jueces y magistrados, fiscales, secretarios judiciales, restantes funcionarios de la administración judicial y, además, a los abogados y a los procuradores de los tribunales. Las vacaciones judiciales de agosto paran en seco la tramitación de cualquier asunto de los millones que se mueven por las sedes judiciales, para desespero de los ciudadanos. La última semana de julio, oliendo a tiempo libre, la maquinaria judicial no rinde como debiera. La primera semana de septiembre se emplea en engrasar dicha maquinaria. Total: durante un mes y medio los expedientes acumulan polvo sobre las mesas y estanterías. Y es claro que esto no puede suceder en pleno siglo XXI, con una Justicia colapsada por millares de asuntos pendientes, pendiente ella misma de una urgente modernización que, a buen seguro, aún habrá de esperar años, por culpa de la crisis económica y la escasez de recursos para invertir en el aparato judicial, uno de los que soportan una mayor demanda de servicios de parte de la ciudadanía. Así pues, un diez para don Alberto, que como es fiscal de carrera, sabrá mejor que nadie cómo aplicarse a la causa. Chapó también para Jorge Fernández Díaz, ministro de Interior, por su proyecto de reformar el Código Penal y terminar, de una vez por todas, con el fenómeno de la multirreincidencia, que lleva a un mismo delincuente a entrar y salir de los juzgados de guardia en cuestión de minutos, a pesar de haber cometido centenares de faltas y delitos mal llamados menores. Estos sinvergüenzas han hecho del hurto un medio de vida. Se han profesionalizado y se hacen cien y mil veces con propiedades ajenas por importes inferiores a 400 euros. Las víctimas, que somos los ciudadanos, nos tiramos de los pelos, viéndoles reírse de todos nosotros en nuestras caras…, con la cantidad de pinocha que hay por limpiar en los montes. No digo yo que haya que meterles entre rejas de por vida, claro que no. Pero un poquito de sombra no les vendría mal. Y más que sombra, con desayuno, almuerzo y cena incluidos, además de derecho a cuarto para las visitas íntimas, mejor sería que les aplicaran pico y pala, que es dónde les duele a esta caterva de gandules. Y pan y cebolla y un porrón de agua.

Los muy golfos, se pirran por una cartera ajena. Ninguno lo haría nunca por un sacho.