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Yurena: infierno en El Puertito

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife juzga desde hoy a una pareja de vecinos de El Puertito de Güímar a los que se la Fiscalía les acusa de una secuencia de hechos atroces que habrían dado como resultado la muerte de Yurena en febrero de 2010, cuando apenas contaba con 27 años de edad y era madre de un pequeño de dos.

Precisamente es el nacimiento del bebé lo que explicaría -así los sostiene la Fiscalía en su escrito de acusaciones- que los tíos de Yurena se ofrecieran a acogerla en su casa cuando en realidad presuntamente les movía el propósito de quedarse con el pequeño, habida cuenta de su incapacidad para engendrar descendencia.

Siempre según la versión del Ministerio Público, la pareja de acusados -un matrimonio de 46 años él y 38 ella- se dedicaron durante los quince meses que la acogieron a anularla como persona, rompiendo primero todos sus vínculos con el exterior para posteriormente iniciar una serie de agresiones de las que se le negaba la asistencia sanitaria.

Este auténtico infierno en vida que sufrido a manos de personas de la familia de la propia víctima y que se presentaban ante la misma como sus benefactores, halla la mayor expresión de crudeza posible cuando se relee con atención la retahíla de lesiones que presentaba Yurena al morir. Así, la Fiscalía cita que los forenses detectaron “numerosas cicatrices y pérdida del tejido” por todo el cuerpo como resultado de los golpes propinados, por ejemplo “en la cabeza que le ocasionaron la fractura de varios dientes, deformación por fractura de la nariz y del pabellón auricular.

También le dieron golpes a la víctima en el cuerpo, ocasionándole con ellos en los órganos internos un derrame pleural bilateral, edema pulmonar con bronconeumonía y hemorragia en la mucosa gástrica y en el páncreas”.

También detectaron “fracturas costales en tres regiones distintas de diferente antigüedad”, haciendo hincapié el informe en que tales lesiones “tuvieron que cursar con dolor importante”.

Cuando murió, Yurena pesaba entre 45 y 50 kilos, a pesar de que medía 157 centímetros. El motivo de su fallecimiento fue “un fallo multiorgánico y shock séptico, siendo la fundamental una bronconeumonía y extensas necrosis cutáneas en diversas partes del cuerpo, tales como la espalda”.

A la pareja de acusados se les acusa de asesinato, maltrato habitual y detención ilegal, con el agravante del parentesco. Se pide por ello un total de 31 años de cárcel para cada uno.