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Denzel Washington: “Soy un tipo ordinario con un trabajo extraordinario”

Los actores Denzel Washington y Ryan Reynolds, izquierda, en la promoción de la película El Invitado. | EP

EUROPA PRESS | Madrid

Denzel Washington, protagonista de películas como Malcolm X, Philadelphia o American Gangster protagoniza El invitado, una cinta de acción trepidante donde sale a flote el juego sucio de la CIA. El actor, de promoción en España junto a su compañero de reparto, Ryan Reynolds, repasa su carrera y los personajes que han marcado al público. La cinta se estrena el 10 de febrero.

“Soy un tipo ordinario con un trabajo extraordinario”, alega el actor, que en esta cinta interpreta a Tobin Frost, un prófugo, ex colaborador de la CIA, que es detenido y trasladado a Ciudad del Cabo para ser interrogado por un joven agente (Reynolds) encargado de vigilar el pequeño piso franco que la CIA tiene en Sudáfrica.

“Mi personaje es un psicópata, es ateo, manipulador y mentiroso. Además piensa que el mundo se ha equivocado y que él siempre tiene la razón”, señala Washinton, quien asegura que elige los guiones en función de la “variedad” de los personajes que tenga que interpretar, sin olvidar su las películas “entretenidas” porque “las películas serias no las ve nadie”, alega.

Washington, quien también participó en la producción del film asegura que colaboró junto al director, Daniel Espinosa, en el guión de El invitado, para “profundizar en algunos personajes” y reconoce que aceptó el guión del director chileno como “homenaje” a su agente, empeñado en que hiciera el film, y quien desafortunadamente, tras 30 años de trabajo juntos, falleció antes de que Washington hubiera dado una respuesta.

Para el actor, El invitado contiene “brutalidad, honestidad” y “zonas oscuras” en todos los personajes y en muchas de las situaciones que se desarrollan en esta cinta, que pretende reflejar el inhumano trabajo de los agentes de la CIA.

“No hice la película porque quería rebelar lo malos que eran los agentes de la CIA y el FBI, no soy tan ingenuo”, alega el actor, quien reconoce que estas organizaciones siempre tendrá zonas “sombrías” y agente encargados de hacer el “trabajo sucio”, y que la gente normal prefiere ignorar.

“Todos los gobiernos dan miedo”

En este sentido, Ryan Reynolds, quien interpreta a Matt Weston, un joven oficial de la CIA encargado de la rutinaria tarea de vigilar un piso franco en la exótica Sudáfrica, alega que todos los gobiernos “son negocio y dan miedo” ya que tienen en su poder una gran cantidad de datos de todos los ciudadanos.

Reynolds quien ha interpretado películas como, La proposición o X-Men: Orígenes: Lobezno, sin olvidar su papel en Buried de Rodrigo Cortes, interpreta en el film a un joven ingenuo y con ideales que cree en el trabajo de la organización.

Ambos, Matt Weston (Reynolds) y Tobin Frost (Washington), el traidor más astuto y uno de los mayores traficante de secretos, temido y buscado por la CIA, emprenderán una vertiginosa huida en la que nadie sabe a qué bando pertenece y su único objetivo será sobrevivir. En la cinta destacan también secundarios como Sam Shepard, Brendan Gleeson o Vera Farmiga.

“Me gustó el guión porque no era una historia de espías muy glamorosa”, afirma Reynolds, para quien Daniel Espinosa ha podido reflejar la “hipocresía” de la CIA porque no es americano y destaca cómo Espinosa ha abordado los entresijos de esta compleja organización sin tener el “matiz patriótico”.

El espionaje de manera cotidiana

“La película muestra el mundo del espionaje de manera cotidiana. No es una film de James Bond”, bromea el actor, quien subrayó las conversaciones que han tenido con antiguos agentes de la CIA para poder rodar esta película.

“No tuvimos la bendición de la CIA para rodar esta película porque no salen bien parados y tuvimos que contar con agentes jubilados que tienen más libertad para hablar”, subraya Reynolds.

En este sentido, ha explicado que los agentes de la CIA se sienten “muy desamparados” y en una “profunda soledad” porque en muchas ocasiones no pueden contar a que se dedican ni a los miembros más cercanos de su familia. “Tiene un gran sentimiento de culpabilidad por todo ellos”, señala Reynolds.