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Descerebrado > Óscar Herrera

Parto de la base de que la plantilla del Tenerife 2011/2012 es buena. No magnífica, ni inmejorable, ni extraordinaria. Buena, a secas. No conozco en profundidad a los 79 equipos restantes de esta Segunda División B como para decir si el Tenerife es mejor o peor que rivales de otros grupos. Ahora, que el Mirandés parece de una categoría superior, o que equipos como Cádiz, Balompédica Linense o Atlético Baleares nos den la impresión de super equipos al lado del Tenerife, no debemos dar por hecho que el Tenerife en un hipotético enfrentamiento con alguno de estos rivales sería inferior sí o sí.

Visto lo visto en el Grupo I, el Tenerife ha demostrado un potencial inferior que algunos rivales a los que se ha enfrentado. Lugo, Real Madrid Castilla, Oviedo, Atlético de Madrid B o Getafe B han demostrado ser más competitivos que el Tenerife. Y no lo digo solo por la clasificación, sino por el cuerpo a cuerpo en los duelos con estos oponentes que nos han superado en el resultado y en el juego. Por lo tanto, me sorprende muchísimo que en este recién cerrado mercado invernal de fichajes no se haya puesto todo el empeño, y más, para dotar a la plantilla de su verdadera y mas visible carencia, un organizador, un cerebro que haga jugar al resto de buenos futbolistas que hay en el equipo. Se ha fichado bien, muy bien diría yo. Raúl Llorente, Aridane, Luismi Loro y Kike López son refuerzos de verdad, que le dan un salto de calidad al grupo notable.

Pero este equipo ha adolecido hasta ahora de esa figura, y por lo tanto se ha resentido el juego que ha sido paupérrimo en bastantes ocasiones. Tenemos corazón, pulmones y hasta riñones en la disección de la plantilla, pero falta materia gris, carece el Tenerife de ese cerebro que piense por los demás y ejecute en el terreno de juego los pensamientos y planteamientos del entrenador.

Dice el director deportivo Pedro Cordero que está satisfecho. Como entiendo que sabe de fútbol muchísimo más que yo, espero que su satisfacción se traduzca en una mejoría palpable e inmediata de juego y resultados, por lo que el Tenerife empiece a funcionar acorde a la inversión realizada. Porque si no es así, con nuevo entrenador y cuatro refuerzos, ya no tendrá la coartada de un Antonio Calderón errante o una plantilla incompleta. ¿O sí?