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El buen yantar y el deporte confluyen en el campo de tiro

LUIS F. FEBLES | El Sauzal

La espesa niebla del lugar no oculta uno de los iconos más enigmáticos del barrio de Ravelo en El Sauzal. El olor a puchero y carne a la brasa imanta a todo aquel que dirige su apetito al restaurante Campo de Tiro.

En este enclave a pie de monte, el visitante puede disfrutar de un buen paisaje y de la práctica de un deporte como es el tiro al plato, para degustar después un suculento puchero canario y un vaso de vino que contrarreste el frío local. Uno de sus propietarios, Rafael Gil Díaz, recuerda los duros inicios tras su fundación en 1976. “Los inicios fueron duros, pues se trataba de un sitio alejado sin apenas comunicación. Luego nos fuimos adaptando según la demanda y logramos una cálida acogida por parte del público en general; salimos adelante a pesar de la situación económica”, explica Díaz.

La fama de sus platos sobrepasa el límite de la comarca. Los comensales se desplazan desde todos los puntos de la Isla para degustar el puchero, el rico escaldón, los chicharrones y la gran variedad de carnes. “Al restaurante han acudido en varios ocasiones el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero; el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior; el presidente de Nueva Canarias, Román Rodríguez, entre otros; ha sido un placer ver lo satisfechos que quedaron”.

Reconocimientos

La calidad gastronómica y el trato a los clientes no han pasado inadvertidos. El restaurante obtuvo en 2004 una distinción especial por parte del Centro de Iniciativas Turística del Noreste de Tenerife, además de premios relevantes tanto en postres como en tapas del certamen de la Manzana Reineta del Noreste.

Otra de las funciones del inmueble es la de espacio para la práctica de tiro. El campo de tiro, que está abierto desde las 10.00 horas hasta que se ponga el sol, ha recibido a grandes deportistas del tiro olímpico como son el campeón, Vallduví, o numerosos campeones de Canarias y del equipo nacional tales como Lorenzo Santana y María Quintanales.

Rafael Gil Díaz sigue trabajando día a día para consolidar un referente gastronómico en el barrio y por ende, en El Sauzal. “Trabajamos duro y con la intención de ofrecer calidad a todos los clientes que acuden al restaurante; el objetivo es llevar el sabor del hogar a las mesas de nuestro restaurante”, apostilla el propietario del inmueble. Quedan todos invitados.