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El futuro de la desalinizadora del Norte se debate este martes

J. F. JURADO | La Laguna

Las Llanadas, en Los Realejos, sigue a la espera de una decisión. / DA

El consejero insular de Aguas, Jesús Morales, y el primer teniente de alcalde de La Laguna, Javier Abreu, tienen previsto reunirse mañana, martes, para tomar una decisión definitiva sobre la desalinizadora de Las Llanadas, en Los Realejos. Una infraestructura demandada sobre todo por La Laguna y de la que se beneficiarían otros diez municipios del Norte de la Isla. “Aquí la palabra la tiene el Cabildo”, dice Javier Abreu. “Ellos tienen que decidir, si van a echar una mano a La Laguna y a diez municipios más o si, por el contrario, prefieren mirar para otro lado”.

No es la primera vez que ambas partes se citan para tratar este asunto. Aunque poco es lo avanzado hasta el momento, según reconoce el concejal lagunero: “Me he reunido varias veces con el consejero y no me ha agradado su actitud. No me gustan las propuestas que ha puesto sobre la mesa. Espero que en la próxima reunión estas alternativas sean otras”, asegura.

Lo ideal para La Laguna, insiste, es que esta inversión la asuma la Corporación insular con la ayuda de capital privado. De no ser así, subraya, “tendría que hacerla Teidagua en Montaña del Aire, pero solo para La Laguna”. “La primera opción”, explica Abreu, “pasa por que sea el Cabildo quien cumpla con su obligación. Esto es, que la desalinizadora se construya en Las Llanadas, en Los Realejos. Desde allí hasta La Laguna, incluso cubriría una parte importante del abastecimiento de Santa Cruz”.

“No tendría ningún sentido que, teniendo esta necesidad once municipios de la Isla, lo asuma exclusivamente La Laguna porque el Cabildo no ha querido dar el paso. El problema, por mucho que se alargue, solo admite una solución, y es que, sí o sí, hay que construir la desalinizadora”, remarca Abreu, que garantiza, pase lo que pase en la negociación abierta con el Consejo Insular de Aguas, el municipio tendrá finalmente servicio de desalinizadora.

Montaña del Aire

“La empresa Teidagua también está dispuesta a implicarse en la desalinizadora de Las Llanadas. Incluso estamos dispuestos a hacer la obra nosotros solos, pero, eso sí, en Montaña del Aire”, matiza Abreu. En ese caso, el problema podría ser otro: “El Consejo Insular de Aguas nos tendría que dar una autorización de explotación, pero no de cinco años como pretende, sino de más de 20 años. No hay ningún banco que te preste el dinero si no tienes la garantía de que es viable a largo plazo. Eso sería una barbaridad. Yo no puedo hacer una inversión pública de esas características sin tener la garantía previa de la rentabilidad”, señala Javier Abreu.

Sea cual sea la localización final de esta infraestructura, lo que esta claro, puntualiza el primer teniente de alcalde, es que su servicio “repercutirá en el recibo del agua del ciudadano”. “Esto no es gratis. Haga quien la haga, va a repercutir en el bolsillo de los ciudadanos. Tendrán que asumir el coste, de una manera o de otra. Ya dependerá de cada ayuntamiento la gestión de esa inversión”, concluye Abreu.