ANÁLISIS >

Erre que erre > Jesús Morales Martínez

En las últimas semanas asistimos a un debate público sobre las prospecciones petrolíferas y la eliminación de las primas en las energías renovables, que no solo tienen una incidencia económica y política en las formas y el contenido -importante a corto plazo- sino que va más allá, ya que incide directamente sobre el desarrollo sostenible de nuestra Isla y nuestra tierra a largo plazo.

Y es ahí donde considero que está la clave del debate: determinar qué futuro queremos para nuestras Islas. Pero este debate debe partir de la sociedad canaria y de las administraciones canarias, elegidas democráticamente. No debe ser impuesto por el Gobierno del Estado, que es la vía que quieren emplear desde el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, y a ello me niego; me niego a la imposición, a la no existencia de consenso, a todo aquello que vaya en contra de los principios democráticos.

Tendremos que ser nosotros los que decidamos nuestro futuro, la ciudadanía de Fuerteventura, de Lanzarote, de Tenerife, y de todas las Islas; quienes digamos qué queremos, hacia dónde vamos, en definitiva que cuenten con nosotros. Nos estamos jugando el futuro de nuestros hijos y nietos y ese hecho merece una reflexión sosegada y consensuada por parte de todos. Es inconcebible que a otras regiones se de la facilidad a su ciudadanía y a sus dirigentes autonómicos para que decidan lo que quieren en su tierra, como lo que ha ocurrido en Valencia, donde la alcaldesa ha expresado públicamente que las instituciones valencianas y baleares, gobernadas por el PP, están en contra de las prospecciones, añadiendo que el señor Soria los apoyará en contra de éstas y, sin embargo, a Canarias se le margine en la toma de decisiones.

La exclusión no es buen principio democrático, y como dicen nuestros mayores, lo que mal empieza, mal acaba. Es difícilmente justificable que los cabildos de Lanzarote y Fuerteventura reciban una notificación del Ministerio de Industria, Energía y Turismo para que presenten en diez días las alegaciones relativas a la autorización para iniciar las prospecciones petrolíferas en aguas cercanas a esas dos Islas. Esta decisión, repito, debe ser tomada con el sosiego necesario, y con las reglas del juego conocidas por todos. Si son recursos canarios, lo justo es que sepamos los inconvenientes y las ventajas que genera esta iniciativa, dónde se van a quedar los recursos, quiénes serán los beneficiados, qué medidas se han de implementar para garantizar que el beneficio es mayor que el riesgo, porque lo que sería del todo injusto e inconcebible es que el riesgo lo asuma Canarias y el beneficio las multinacionales y el Estado. Pero este debate no debe distraernos de otro igual de importante, como es el abierto en torno a la posible eliminación de las primas a las energías renovables. El Cabildo de Tenerife ha sido pionero en las Islas en la innovación y el desarrollo de las energías renovables. A todos nos suena el Instituto Tecnológico de Energías Renovables, con sus molinos de viento y sus huertos solares. Nuestro presidente insular, Ricardo Melchior, ha apostado desde hace mucho tiempo por estas energías. Esta apuesta fuerte y decidida por las energías limpias ha sido validada incluso por el reconocimiento internacional. Las energías alternativas generan cinco veces más puestos de trabajo que las convencionales y suponen un revulsivo a la economía. Si se suprimen las primas, puede afectar a 5.000 empleos, más de 480 pymes y estudios de ingeniería. Las energías renovables son rentables en el Archipiélago, a diferencia de las convencionales. Todos estos son argumentos a favor, y en el Cabildo lo tenemos muy claro. Debemos seguir apostando cada vez más por las renovables.

*Consejero del Cabildo de Tenerife