mirándonos >

Garzón ‘versus Iustitia’ > María Montero

Todas las sentencias judiciales en España son susceptibles de ser recurridas, excepto las sentencias firmes. Cuando un juez en España acata su cargo asume una gran responsabilidad y no está exento de ser juzgado por los mismos delitos que cualquier ciudadano. En la práctica, ser juez y ser impune en determinadas causas en función de ideologías y arrimes políticos es una pregunta que parece estar en el aire en la sociedad. La ciudadanía se pregunta si se juzga una causa particular de manera similar en cualquier juzgado o depende el resultado judicial en función del juez o juzgado o tendencias socializadoras. Aunque la ley dice que todos somos iguales ante ésta y existe la presunción de inocencia. Cuando les toca a los jueces ser procesados parece que todas estas cuestiones alcanzan una gran relevancia, como sucede actualmente con Garzón. Cuando Garzón instruyó su primera causa quizá ni él esperaba presenciar una carrera meteórica como la suya. Garzón es como un meteoro en la judicatura española. Se acercó al marco jurídico español y lo hizo brillar no solo a escala nacional sino en el seno de los derechos humanos a escala internacional. Garzón tocó el cielo en su carrera profesional, y como buen meteoro, arrasó la tierra de ciertos intereses creados por personajes vinculados al mantenimiento de las reglas fijadas en la aplicación del derecho procesal, o en ciertas alianzas políticas. Pero lo hizo. Garzón se abanderó con el estandarte de don Quijote en los tribunales de nuestro país, y ha defendido y se ha opuesto. Allí donde otros no vieron soluciones legales, él encontró las vías del recurso legal de lo casi imposible o susceptible de ser defendido. Y un juez que logra defender causas cuasi perdidas y reivindica derechos donde otros no los reconocen merece reconocimiento. Conocí a Garzón en la Facultad de Derecho, en Madrid, y tiene una mente brillante. Audaz y sagaz, y obstinado cuando se propone algo, pero él cree en lo que hace. Ya no sé si quedan muchos jueces así. Quizá a los españoles no les significara mucho, aunque espero que sí, pero la auditoría legal a Pinochet decretada por Garzón, por ejemplo, para el pueblo chileno, representa mucho, muchísimo. Conocí al pueblo chileno in situ, trabajé con ellos y cooperaba en la finalización de un proceso doloso de los afectados por el régimen de Pinochet. Saber al menos que el dictador responsable es sacudido en su conciencia por la solidaridad internacional representa un gran avance ante cualquier genocidio. No tengo tan claro que Garzón cruzara las filas del PSOE como una vocación política o un posicionamiento de mayor poder para trabajar a otros niveles, o fue un suicidio judicial en pro de acceder a información clasificada del Estado a la cual sólo se accede a través de los ministerios. Pero sí tengo clara la separación del poder judicial del poder político, y la libertad del ejercicio judicial. Garzón sabe por qué lo hizo y por qué accedió a ciertas escuchas, que también podríamos denominar clasificadas, aunque la sentencia que le imputa este tipo de delito ha sido recurrida por Garzón, y por tanto, se mantiene la intriga judicial sobre dicha imputación mientras tanto. No quiero mencionar el caso Gürtel, ni quiero cuestionarme la existencia de escuchas paralelas a quien escucha a otros. Pero de todos es conocido que la tecnología actual piratea lo inimaginable. Y aún más: la ONU asiente a Garzón en su reivindicación de los derechos relativos a la memoria histórica .El que esté libre que arroje la primera piedra.

mirandonosss@hotmail.com