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Cuando la estupidez de otros pone en riesgo la vida de tus hijos

La torpeza notable en entender las cosas, es decir, la estupidez, ha provocado un rebrote de ciertas enfermedades en sociedades en las que se encontraban prácticamente eliminadas. Ello se debe a que algunos, iluminados por cuentos de brujas y similares, no vacunan a sus niños para evitar dolencias como el sarampión, tos ferina, rubeola, etc., contraviniendo así todo el conocimiento científico actual y, lo que es peor, poniendo en peligro no sólo a sus pequeños sino también a los demás.

Hablemos de las vacunas desde la ciencia y el conocimiento

Es la propuesta que dieciocho sociedades científicas hicieron ayer a los canarios a través de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno autonómico. Su titular, José Díaz-Flores, alertaba sobre el rebrote de este tipo de enfermedades en los países occidentales, al punto que en los primeros nueve meses de 2011 se computaron unos 28.000 casos. Felizmente, en Canarias presentamos una altísima tasa de vacunación, pero el peligro es real porque, a pesar del interesado mensaje xenófobo alentado por algunos, la principal vía de entrada de enfermedades contagiosas en las Islas es el turismo y no la inmigración, sea regular o no. Así ocurrió en el último brote de sarampión en Tenerife, que por cierto, afectó a varios profesionales de la medicina…

El tabaquismo y las vueltas de tuerca

Hablando de Salud Pública, vuelve a la memoria una entrevista de Díaz-Flores en este periódico hace medio año en el que explicaba la importancia de atacar el tabaquismo con prudencia en la adopción de medidas, como si se tratara de apretar una tuerca… Pues en Mogán o en Santa Cruz de Tenerife corren el riesgo de pasar la rosca con sus propuestas para no fumar en las playas. Dejen a los profesionales, paisanos, déjenlos que son los que saben.