La politización de la Catedral > Fernando Clavijo

Cuando comenzó, hace ya más de diez años, el largo camino de la Catedral de La Laguna, tras el problema presentado por sus cúpulas, el pueblo lagunero se unió sin fisuras para sacar adelante una obra que por su importancia debía ser concluida.

La historia de la Catedral ha estado jalonada de contratiempos, de escollos, que se fueron solventando gracias al trabajo conjunto de todas las instituciones canarias. El Cabildo, el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento hemos ido de la mano con todas las entidades sociales y culturales de La Laguna, primero para hacer valer los derechos de los ciudadanos laguneros y de la Diócesis, exigiendo una demolición de las cúpulas, cuando el Gobierno del Estado quería hacer una rehabilitación que no solucionaba de manera definitiva el problema. Y luego, para denunciar el agravio cometido con la Catedral de La Laguna, el golpe que se dio a la historia de esta ciudad cuando sin previo aviso se suspendió la financiación con los trabajos ya comenzados. La Catedral no merecía ese trato y por ello seguimos luchando, juntos, hasta que por fin, el 10 de diciembre de 2010 se firmó el convenio que garantizaba la financiación total de los trabajos y cada año se han ido consignando las cantidades necesarias en el Presupuesto General del Estado a través de las enmiendas introducidas por la diputada Ana Oramas.

Ese convenio plurianual, ese documento legal cuya firma tuvo lugar en la Subdelegación del Gobierno y luego en el Obispado con gran afluencia de autoridades, es el que el Gobierno del Partido Popular pretende ahora ignorar y vulnerar, obviando que el documento da toda la garantía jurídica al compromiso estatal de consignar en sus Presupuestos Generales las partidas económicas hasta 2014. Los miembros del PP de Tenerife, siempre aprovechando la oportunidad para sacar rédito político, se han querido escudar en que la cantidad que ahora reclama el Obispado no está incluida en los Presupuestos de 2011. Lo que nos hace pensar que, o mienten de manera premeditada, o mientras fueron oposición no hicieron su trabajo de manera correcta. Cualquiera que lo desee puede acceder a los Presupuestos y ver que esa cantidad sí aparece claramente destacada. El PP solo tiene que proceder a ingresarla.

Eso es lo único que espera el pueblo de La Laguna: que se transfiera el dinero para continuar con los trabajos.

Erigiéndose en pretendidos salvadores, el senador Alarcó y -lo que es aún más sorprendente- el concejal en la oposición Pedro Suárez, dijeron hace unos días que tratarían ese tema con sus correligionarios de Madrid en el Congreso del Partido Popular que, cuando se publiquen estas líneas, ya se habrá celebrado. Es decir, no solo politizan de manera vergonzosa un tema que se ha de resolver en el marco de las Instituciones, sino que faltan al respeto al pueblo lagunero, verdadero !oartífice de los logros conseguidos hasta ahora.

Ni el señor Suárez representa a institución alguna, ni un congreso político es el marco idóneo para hablar de un problema que afecta a la Diócesis, al municipio y a sus ciudadanos.

Es posible que se les haya subido la mayoría a la cabeza. O, quizá, para tristeza de los que creemos en la lealtad institucional, es posible que haya llegado el tiempo de imponer, de gobernar contra quienes no ostentan sus mismas siglas, perjudicando, así, a un pueblo que no lo merece.

Espero, de manera sincera, que no se olviden de que lo conseguido hasta ahora es un éxito de todos aquellos que, amando su municipio, su ciudad y su patrimonio, han exigido una solución.

Un logro de este pueblo, de estos ciudadanos a los que tan honrado me siento de representar.

*Alcalde del Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna