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Melchior y Clavijo agilizan el futuro de la desalinizadora

J. F. JURADO | La Laguna

El primer teniente alcalde y concejal de Servicios Municipales de La Laguna, Javier Abreu, valoró este martes de forma “bastante satisfactoria” el resultado de su última reunión con el consejero insular de Aguas, Jesús Morales, para decidir si finalmente es el Cabildo insular o el Ayuntamiento lagunero quien asume la construcción de la desalinizadora, una infraestructura vital para reducir las concentraciones de flúor y otros elementos en el agua de consumo.

El líder de los socialistas laguneros destacó como decisivo el hecho de que al encuentro, celebrado el pasado lunes, se sumasen el presidente y el vicepresidente insular, Ricardo Melchior y Aurelio Abreu, así como el alcalde de La Laguna, Fernando Clavijo. Aunque subrayó que la decisión definitiva se conocerá en el plazo de unos quince días, avanzó que todo apunta a que la desalinizadora demandada se ubicará en Las Llanadas, en Los Realejos, por lo que, además de a La Laguna, otros diez municipios del Norte de la Isla también podrán beneficiarse de este servicio. La inversión, en ese caso, sería asumida por el Cabildo insular con la ayuda de inversión privada.

A cambio, el Ayuntamiento de La Laguna devolverá a la gaveta el proyecto de construir una desalinizadora exclusiva para el municipio en la zona de Montaña del Aire, una obra presentada en diciembre de 2010 por el propio Clavijo y en la que Teidagua estaba dispuesta a invertir 12 millones de euros, a fin de acabar con los problemas de exceso de flúor que sufren algunas zonas de La Laguna.

La futura estación tratamiento de aguas de Los Realejos es una obra incluida en el Plan Hidrológico de Tenerife, que el Cabildo Insular proyectó ejecutar entre 2010 y 2011, pero que, antes la falta de disponibilidad presupuestaria, quedó aparcada la pasada legislatura. Se construiría en un asentamiento rural situado en los altos del municipio norteño, en la zona conocida como Las Llanadas, de unos 600 habitantes. Contará con un presupuesto aproximado de 19 millones de euros y la ejecución podría prolongarse año y medio.

Su puesta en funcionamiento permitiría a los socios de gobierno en La Laguna, CC y PSOE, cumplir con uno de sus principales objetivos de la campaña electoral, que según recuerda Javier Abreu, pasaba por “dar una solución definitiva” al problema de la calidad del agua en el municipio. Eso sí, pese a que la obra sea asumida por el Cabildo y capital privado, acabará teniendo un coste para los bolsillos de los laguneros, ha reconocido el edil socialista.

“Repercutirá en el recibo y, de una manera o de otra, tendremos que asumir su coste”, afirmó.