Moviliza emergencias para un rescate en Masca y luego se va en el coche del amigo

T. F. | Santa Cruz de Tenerife

El despilfarro de dinero público a cuenta de rescates originados por negligencias y/o imprudencias es un goteo incesante. El último caso se produjo el pasado jueves, cuando un grupo de turistas que hacían senderismo en Masca alertaron al Cecoes 1-1-2 de que uno de sus integrantes, un francés de 82 años, no podía continuar al sufrir una lesión por culpa de una caída.

Inmediatamente se movilizó a un helicóptero de emergencias, dado lo abrupto del lugar señalado, pero el poderoso viento racheado que soplaba en el lugar impidió a la aeronave acercarse, al punto que tuvo que desistir y retornar a su base. Mientras tanto, los servicios de rescate desde tierra ya avanzaban al lugar de los hechos, y fueron voluntarios de bomberos de Ycoden-Daute y Santiago del Teide los que lograron llegar a donde se encontraba el accidentado, un punto cercano al mirador de Ilda del sendero que conecta Las Portelas con Masca, dentro del término municipal de Buenavista del Norte.

Tras comprobar que presentaba un golpe en una rodilla, los bomberos lo subieron a la camilla y lo llevaron hasta la zona donde se encontraban los vehículos.

Allí esperaban Guardia Civil y sanitarios dispuestos a atenderle a trasladarlo, pero la sorpresa llegó cuando rechazó la atención, se subió al coche de un amigo y se marchó tan fresco.