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Plan de choque > Alfonso González Jerez

Hete aquí (no, yo tampoco sé qué significa hete aquí) que el Gobierno autonómico se descuelga con un plan de choque contra el desempleo en el que se gastarán, más que se invertirán, unos 75 millones de euros. Es un poco complejo averiguar de dónde ha extraído el Gobierno 75 millones de euros en una coyuntura presupuestaria tan dramática, y la consejera de Empleo, Industria y Comercio, Margarita Ramos, no ha tenido a bien explicarlo detalladamente.

En parte este Plan de Choque para la Emergencia Social del Desempleo (parece bautizado por un Girón de Velasco soñado por Lovecraft en medio de una indigestión) subsume financieramente partidas que estaban integradas en políticas y programas distintos y que, sin la aportación estatal para el Plan Integral de Empleo de Canarias -nadie cree que Mariano Rajoy la mantenga en las cuentas que presentará a las Cortes el próximo 30 de marzo- se agrupan y reordenan en este nuevo proyecto. Setenta y cinco millones de euros parecen muchos millones pero, en la hipótesis más venturosa, de los instrumentos y ofertas contenidos en el plan diseñado por Margarita Ramos y su equipo solo podrán beneficiarse 12.000 desempleados, un 4,37% del total en el Archipiélago.

Lo peor, con todo, es despreciar por enésima vez las lecciones de la experiencia política y administrativa. Porque una y otra vez los planes de empleo del Gobierno de Canarias, sean integrales, íntegros o interminables, se han mostrado incapaces para contribuir a crear empleo estable o mejorar la cualificación formativa o profesional de los interesados. En Canarias, desde mediados de los años noventa, se han inyectado desde las administraciones públicas cientos de millones de euros con un resultado angustiosamente evidente: más de un 31% de la población activa se encuentra desempleada.

Reconozco mi absoluta incapacidad para comprender las razones que llevan al Gobierno regional (y a cabildos y ayuntamientos) a sostener este modelo de intervención pública absolutamente inútil y esta metodología burocrática que insiste en olvidar tanto el papel de los empresarios y emprendedores como generadores de empleo como la innovación a la hora de buscar verdaderos espacios para estimular los sectores productivos canarios. Pero asumiendo semejante ignorancia uno puede arriesgarse a vaticinar que el Plan de Choque se saldará con un fracaso. Sin duda podrá dar un respiro a varios miles de familias canarias a lo largo de un año espantoso, pero en absoluto contribuirá sustancialmente a rebajar, de manera sostenida, los porcentajes de desempleo en Canarias.Debimos empezar antes. Debimos empezar, en realidad, hace mucho tiempo, y sin pretender que desde el Gobierno se pueden desarrollar políticas activas de empleo ignorando la realidad empresarial, educativa y formativa de las islas. Ahora salimos en estampida, no para abalanzarnos sobre un empleo, sino para correr a una oficina y apuntarse a un taller de ocupación, recibir una paguita fugaz y sellar papeles que no valen ni para eso que están pensando.