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Esta semana había decidido escribir un artículo sobre el avance que hemos experimentado en comunicación directa con los ciudadanos gracias a las redes sociales y contar mi corta, pero gratificante experiencia, en twitter. Sin embargo, con la confirmación del cierre de la edición de papel del diario Público me gustaría hacer una breve reflexión, a modo de introducción, sobre una triste pérdida -una más- de un medio que ha contribuido a fomentar la pluralidad informativa y enriquecer el debate social y político.

“La pérdida de una voz es siempre una mala noticia, más ahora que tan necesitados estamos de voces frescas y alternativas”, publica Patxi López, presidente de Euskadi, en su cuenta personal en twitter. Efectivamente, el diario Público ha sido una voz crítica que ha puesto rostro a muchos personajes e historias que nos han servido para conocer mejor la sociedad en la que vivimos.

“Rotativas paradas, cámaras a negro” es el título de una crónica que emite la Cadena Ser, con motivo del cierre de Público, en la que nos recuerda que “la crisis económica no perdona a ningún sector, tampoco a los medios de comunicación, los cuales están viviendo unos años realmente duros por culpa de la falta de ingresos y de la bajada drástica de inversión publicitaria. Público es el último diario en sumarse a una lista negra que ya ha dejado sin trabajo a demasiados periodistas”.

Grandes profesionales de la comunicación se encuentran hoy sin trabajo en un momento en el que necesitamos conocer y contrastar opiniones alternativas sobre la difícil realidad que vivimos y los caminos que el Gobierno ha decidido elegir como vías para salir de la crisis. Opiniones de grandes profesionales que echo de menos en la radio, en la televisión, en la prensa escrita, en Internet.
De ahí la importancia de los nuevos canales que se han abierto en la Red y que, en el caso de los políticos, nos permiten estar más cerca de las opiniones con las que coincidimos o discrepamos. Canales que nos abren una infinidad de posibilidades y que, en mi caso, me ha servido para ahondar en el diálogo sobre lo que acontece, minuto a minuto, en el Congreso de los Diputados.

Comunicar e interactuar en directo no solo enriquecen el diálogo sino que, en nuestro caso, nos sirve de guía y de referencia sobre cuáles son los temas que más nos preocupan e, incluso, qué medidas se podrían impulsar para hacer frente a los mismos. Muchas de las opiniones que se publican en las redes sociales forman parte, casi en tiempo real, de los debates que se producen en las Cortes Generales y permiten, a su vez, que se abran múltiples ventanas de comunicación entre los diputados y los ciudadanos.

En mi caso, no me decidí a dar el paso en twitter (@anioramas) hasta tener la convicción de que mi compromiso tenía que ser personal, sin intermediarios, y que con este paso abría una puerta, sin retorno, a un diálogo permanente en la Red. Enviar tweets desde una cuenta que llevase mi nombre sin ser yo la que escribiese, hubiese sido todo un engaño.

Algunas de las iniciativas que he presentado en las últimas semanas han surgido de un tweet. Las redes sociales habitan en los escaños del Congreso y han llegado para quedarse, para hacer que nuestro trabajo sea más consistente y cercano a una realidad en continuo movimiento.

Ana Oramas es Diputada de Coalición Canaria