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Recortes aquí > Francisco Pomares

Nos volvemos cada día más masoquistas: asumimos sin coste alguno (para ellos) que los políticos nos engañan miserablemente en las campañas electorales. A nadie parece sorprenderle que el PP esté haciendo -un día sí y el otro también- justo lo contrario de lo que prometió en campaña electoral, incluso en el discurso de investidura de Rajoy. En otros países con una cultura política distinta, un incumplimiento del programa electoral puede provocar -y de hecho ha provocado en muchas ocasiones- la caída de un Gobierno.

Aquí no. Aquí vale todo. Las previsiones de crecimiento económico de un 0,8 por ciento del PIB, que contemplaba el Presupuesto del Gobierno regional, no van a cumplirse ni por asomo. Es cierto que Canarias no tiene aún graves problemas de liquidez (aunque se ha convertido en norma no declarada retrasar todo lo posible los pagos a proveedores) y su endeudamiento es de los más reducidos del país. Pero eso va a cambiar este año: lo probable es que Canarias se mueva en una reducción del PIB entre el 1,3 o 1,4 por ciento, dentro de la tónica nacional, donde las previsiones son bastante negras también.

Es algo que se sabía desde la aprobación del Presupuesto, y que hizo que algunos consideráramos las cuentas canarias del 2012 como una carta a los Reyes Magos. Pero aquí no va a dimitir nadie, faltaría más. Se tocará el Presupuesto para ajustar donde se pueda (y donde no se pueda), mientras Rivero sigue con un discurso esquizofrénico, diciendo un día que la economía canaria va mucho mejor que la peninsular, y reclamando el día después un tratamiento más favorable del Estado porque aquí tenemos más desempleo, más pobreza y más desigualdad que en cualquiera otra región española.

La cuestión es que -a pesar de intuir ya cuales van a ser las grandes cifras macroeconómicas- el Gobierno regional sigue sin revelar donde se producirán los nuevos ajustes presupuestarios y cuánto van a suponer.

No se trata de presentar un nuevo Presupuesto al detalle. Tanto desde el punto de vista político como desde el de la técnica presupuestaria, es lógico esperar a que primero lo haga Rajoy, y colgar después las modificaciones que haya que hacer al Presupuesto regional, de la percha de las cuentas del Estado. Pero habría que avanzar en grandes líneas por donde vendrán los recortes.

Porque van a llegar. Probablemente en Educación, Empleo y Sanidad.