Renovar la Ley de Medidas Urgentes > José Fernando Cabrera García

En los próximos meses se va a proceder a renovar la Ley de Medidas Urgentes, que mantiene un control al crecimiento en Lanzarote, Fuerteventura, Tenerife y Gran Canaria, autorizándose exclusivamente la construcción de hoteles de cinco estrellas gran lujo, clasificación hasta el momento de su reacción inexistente. El control de los límites del desarrollo turístico que se ha llevado a la práctica en los últimos años tuvo tiene su razón de ser en la necesidad de revisar el modelo turístico y la capacidad de carga del territorio. La capacidad de carga es la población máxima que puede soportar un territorio sin dañar su ecosistema. En los últimos años las patronales turísticas han venido demandando al Gobierno el desarrollo del Plan Estratégico, cuya reacción se planteó como uno de los compromisos del pacto por la competitividad firmado en enero de 2008 por el Gobierno y todos los agentes sociales, y cabildos y municipios, y que hasta la fecha, igual que el estudio de la capacidad de carga del territorio, no se ha iniciado. El Plan Estratégico de Canarias, que ahora plantea el ministro de Turismo, pero a nivel nacional, es un documento complementario al estudio de la capacidad de carga, y se refiere a las posibilidades de crecer en los diferentes mercados, a la reorientación de la promoción para optimizarla y a la política de conectividad aérea, todo ello relacionado con la necesidad de creación de nuevos puestos de trabajo. La introducción del nuevo producto hotel de cinco estrellas gran lujo, que no es un producto diferenciado, permite ganar tiempo y evitar que los tribunales de Justicia condenen a la autonomía a indemnizaciones millonarias, que desde el inicio de la moratoria han venido reclamando los propietarios de suelos turísticos. Ahora, diez años después del inicio del intento de ordenar el sector, hay que renovar la ley, sin que se tengan dos datos clave: cuánta carga admite aún el territorio, y cuántos puestos de trabajo necesitamos. Es pues imposible tomar decisiones responsables sin tener claro dónde queremos y podemos llegar, y por ello, a nuestro juicio, solo cabe prorrogar la actual ley, y por tanto la seudomoratoria de construcción de nuevos hoteles. Hemos cerrado el año en Canarias en el 64% de ocupación hotelera, dos tercios de nuestra capacidad, por lo tanto sobran camas y, antes de construir más, parece lógico mejorar las actuales. La introducción de los planes de modernización ha sido un gran acierto y se debe mantener, pues permite resolver la concesión de licencias para la renovación de la planta hotelera y de ocio en tiempo muy razonable. Es muy importante aprovechar la renovación de la ley y ampliar sus supuestos, simplificando la normativa, para dotarnos de las infraestructuras turísticas de que carecemos y ser más competitivos. Que se facilite el que la iniciativa privada, con una tramitación completa, pero rápida y con garantías jurídicas, pueda desarrollar marinas, parques temáticos, campos de golf, playas…, con los aprovechamientos urbanísticos precisos para ser rentables. No va a haber inversiones públicas por falta de recursos, y el progreso pasa por facilitar las inversiones privadas. El capital existe, pero las condiciones actuales de la normativa canaria y la inseguridad jurídica en la que se desarrolla la actividad económica impiden que llegue. Ahí están las contradictorias sentencias que cada día leemos en la prensa. Hay muchos inversores que nos visitan, ven nuestro entorno y les gusta, pero, cuando se dan cuenta de nuestra maraña urbanística y de la inseguridad jurídica que comporta, buscan refugio en otros destinos turísticos donde se facilita la inversión y se les da todas las garantías. Fruto de este planteamiento antidesarrollo es el desvío de inversiones nacionales e internacionales, cuyo destino natural es Canarias, a países competidores, como Marruecos, Dubai, Brasil o Jamaica. Hay que cambiar para salir de la crisis; hay que trabajar conjuntamente.

*Hotelero y expresidente de Ashotel