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Soldados en compañía > Enrique Areilza

No, no vamos a hablar del ejército, batallones, compañías, etcétera. Hablamos de empresa, de compañía empresarial. Estos días, General Electric (GE) anunciaba la contratación de 5.000 veteranos de guerra, y no es la primera vez que lo hace, ya cuenta con 10.000. GE ha tenido en su historia a varios de los más admirados líderes empresariales mundiales.

Actualmente, su consejero delegado es Jeff Immelt, y ha ocupado tres veces el puesto de mejor CEO mundial en el ranking de Barron’s.

Nos gusta lo que dice Immelt: “Las empresas estadounidenses pueden competir y ganar en donde sea… actuar para recuperar la competitividad”. Nos preguntamos sobre el encaje de lo militar en el mundo civil.

Hemos comparado las competencias del manual de Líder de la US Army, con las más frecuentes en el entorno empresa. Básicamente son las mismas, a excepción de dos: “Ejecución y cumplimiento de la misión”, y “Estrés en combate”.

Sin embargo, ambas son fácilmente homologables a algunas nuestras dentro del entorno empresarial. También hemos buscado cuáles son las principales competencias que la US Army busca en sus reclutas. Lamentablemente no las hemos encontrado en su página web goarmy.com.

Pero no se trata de un error, la web está francamente bien; los servicios públicos de empleo deberían darse una vuelta por allí.

El hecho de que las competencias no se hagan públicas nos parece que es algo totalmente a propósito, evitando así que los candidatos traten de engañar al reclutador o incluso a sí mismos. Aunque sí aparecen algunas en anuncios de reclutamiento para el Cuerpo de Infantería de Marina y en ellos se hace referencia a palabras como: honor, coraje, lealtad, patriotismo, responsabilidad, y dedicación. De nuevo creemos que muchas de ellas son válidas, algunas imprescindibles, en nuestras empresas. Y después de este ejercicio nos preguntamos si estamos asistiendo a un cambio de ciclo en la gestión de personas. De la misma forma que en las familias y la educación, parece que nos habíamos pasado en la tolerancia y el “vale todo” y volvemos a sistemas de competencia y premio al esfuerzo; puede que en lo corporativo se esté produciendo un giro, al menos en Europa.

¿Estaremos pasando del extra bienestar hacia el malestar de las economías menos desarrolladas, donde prima más el palo que la zanahoria? ¿Vamos encaminados hacia nuevas formas de dirección, donde el trabajo y el sueldo son ya motivantes per se y no requieren de otros factores motivacionales distintos de los de cumplir con el deber?

Como en todo, en el medio la virtud.

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