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Un congreso balsámico > Leopoldo Fernández

El Partido Popular, primero de España por militantes -800.000, de ellos 150.000 en Andalucía, por algo más de 200.000 del PSOE- celebra su XVII congreso nacional en Sevilla en un ambiente de unidad y optimismo. Es la ventaja que otorga la reciente conquista del poder en todos los ámbitos de la vida pública: ayuntamientos, comunidades autónomas y Gobierno de la nación. Nunca nadie en la reciente historia de la democracia española tuvo tanta fuerza política ni la proyectó hacia la sociedad, sobre todo en el espectro del centro derecha, con tanta pujanza y vigor, en tanto su principal adversario, el PSOE, se debate en una crisis de identidad tras la pérdida de las últimas elecciones autonómicas y generales. Con estos antecedentes, cabe suponer que Rajoy tendrá el congreso atado y bien atado y que renovará su presidencia y liderazgo entre el clamor de los 5.000 asistentes a esta cumbre. Quedan pendientes algunas incógnitas que habrán de marcar los derroteros internos del partido. Me refiero al reparto o no del poder que ostenta la secretaria general, María Dolores de Cospedal como número dos, a la que nadie hace sombra y que, según todos los indicios, pese a algunas reticencias -por eso de la compatibilidad de su cargo con el de presidenta de Castilla-La Mancha-, seguirá llevando la batuta del partido con puño de hierro en guante de seda, sin ningún coordinador general, ni terceros en discordia. No se sabe si González Pons, el mayor perdedor entre los dirigentes populares al no lograr -en contra de sus propósitos- ningún puesto político de relieve tras las elecciones, será llamado a más altas responsabilidades que las de mero vicesecretario de Comunicación. Se espera un ascenso al comité ejecutivo de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, principal apoyo de Rajoy en el Gobierno, mientras para el PP canario las cosas no se presentan claras. Dadas las ambiciones de José Manuel Soria, con toda probabilidad no renunciará a estar presente en el principal órgano ejecutivo popular. Cristina Tavío es probable que se vea apeada del mismo en favor de Antonio Alarcó o Manuel Fernández, ya que Asier Antona parece llamado a responsabilidades regionales en cuestión de meses. Por lo demás, en el congreso se hablará mucho de Asturias y, sobre todo, Andalucía, cara a las elecciones del 25 de marzo, pero el PP debería ir más allá de la política de partido, su cohesión y su humanismo cristiano, para abordar referencias expresas a los grandes objetivos nacionales a medio y largo plazo, la lucha contra la corrupción, la profundización en la democracia y las reformas pendientes en materia constitucional, electoral, territorial y educativa.