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Un policía local de Santa Cruz: “Era habitual” ver llorar a sus compañeras

T. F. | Santa Cruz de Tenerife

“Era habitual ver llorar a algunas de las compañeras. Cuando no era una, era la otra”. Así se expresaba ayer un policía local de Santa Cruz de Tenerife que testificó ayer a petición de la acusación en la vista oral que se sigue en la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife contra dos mandos de dicho cuerpo de seguridad. Cabe recordar que la Fiscalía pide 12 años de prisión para un sargento (T. P. R.) por lo que el Ministerio Público entiende que fueron “continuos insultos, vejaciones, amenazas, descalificaciones y humillaciones públicas” a cuatro agentes femeninas, y otros 12 más para el que fuera jefe de la Policía Local santacrucera (A. A. B.) porque habría consentido tales vejaciones y humillaciones.

Si ya en la primera jornada, celebrada el pasado martes, se pudo escuchar a una de las denunciantes, ayer fue el turno de otras dos, que describieron un infierno laboral de insultos y acoso por parte del sargento, así como la indefensión en que se encontraban al no hallar respaldo en el propio Jefe de la Policía Local santacrucera, que además compartía sede física con la Unidad Administrativa, donde tuvieron lugar los hechos que ahora se juzgan entre 2002 y 2006.

Las agentes hablaron de faltas de respeto e improperios (“coneja”, “tacones lejanos”, “culona”, “dan pérdidas”, etc) continuos, lo que les obligó a solicitar unas bajas laborales que una psiquiatra justificó ayer en la vista oral al diagnosticarles depresión reactiva relacionada directamente “con lo que ellas llamaban el mando”.

Ya en el escrito provisional de conclusiones redactado por la Fiscalía se recoge que las cuatro presentaron lesiones de carácter psíquico, al punto que una de ellas estuvo 165 días impedida para ejercer sus labores habituales, mientras que otra estuvo 64.

Para conocer cómo se puso fin a los hechos, de especial interés resultó el testimonio ofrecido por el policía citado en primer lugar en esta crónica, que explicó a la Sala que aquellos hechos habrían cesado “porque Carmen Delia [González, que relevó al ahora acusado A.A.B.] le leyó la cartilla y cuando ella se fue a la Dirección General [de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias], Onrubia [Bienvenido Onrubia García, que a su vez relevó a González] lo mandó al cuarto de los ratones y ya pidió la jubilación” en relación siempre con el otro acusado, el sargento.

La Sala prevé que el juicio quedará visto para sentencia en la próxima sesión de la vista oral, que tendrá lugar el próximo lunes.