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Una oleada de agresiones en Valle Tabares atemoriza a la plantilla

Imagen de archivo del centro de menores de Valle Tabares. / DA

ALBERTO CÁNOVAS | Santa Cruz de Tenerife

La situación de caos y falta de gobierno en el centro de medidas judiciales de Valle Tabares, donde se concentran 104 internos, aumenta cada día. Los menores (algunos con 70 delitos y faltas, entre ellos violaciones y homicidios) se han hecho con esta instalación desde hace tiempo, pero desde enero, la cadencia de sucesos y altercados ha llegado a tal punto que los trabajadores temen por su seguridad física y auguran la explosión de un motín incontrolable.

Lejos de hacer acopio de altercados desde hace años, el listado de sucesos de los últimos 46 días pone los pelos de punta. El último, este mismo domingo. En el módulo de las chicas, tras haber hecho el cierre de puertas, se origina un escándalo en una de las habitaciones donde conviven dos menores. Una de ellas comienza a lanzar aparatos electrónicos, como un televisor y una radio, al suelo, por un conflicto con otra menor. Una vez acude el equipo educativo, esta dice encontrarse mal y sin más cae repentinamente al suelo. El equipo educativo llama urgentemente a enfermería, ya que no se despierta y parece tener dificultades respiratorias. Al llegar el enfermero, la menor tiene una parada respiratoria y se le tiene que reanimar, consiguiéndolo, pero vuelve a desmayarse, de nuevo con otra parada respiratoria. Se la traslada a la enfermería y se le observa sin interrupciones debido a la gravedad del asunto. Mientras se espera a la ambulancia tiene una tercera parada y es necesario hacerle otra reanimación , colocándole seguidamente la máscara de oxigeno. Finalmente es trasladada al Hospital Universitario de Canarias con la ambulancia donde le hacen una observación, y devuelta al centro al par de horas.

Cuarenta y ocho horas antes, en el mismo módulo de chicas, otras dos internas se pelean. Cuando dos educadores intervienen para mediar, otras 13 menores se avalanchan contra ellos. Intervino el dispositivo de seguridad, que aplacó el incidente. El viernes fue un día complicado. Otro menor, que asegura estar amenazado por la mayoría de internos de su módulo, se traga una cuchilla de afeitar, y tres horas después se decide realizar el traslado al hospital. El jueves, el personal del centro descolgó in extremis a un chico que había metido la cabeza en una bolsa y la había rodeado de una cuerda, atada a la litera. No son hechos aislados, sino una terrorífica rutina. El martes, otro educador sufrió un profundo pinchazo en la pierna. Fue un martes negro, lleno de tensión con distintos incidentes en varios módulos, que estallaron en un intento de motín por la tarde protagonizado por ocho internos. La sala de ocio (salateca) quedó destrozada, desde los fluorescentes hasta las sillas, la mesa de ping-pong y el futbolín. La protesta siguió por la noche, con rotura de ventanas. El 1 de enero dos internos agredieron duramente a un educador; el 2 un menor se traga cristales y dos menores se apuñalan; el 4, altercados varios; el 9, más peleas entre chicos; el 10, agresiones a profesores. Un educador volvió a ser agredido el 11 de enero. El 13 se suceden golpes a puertas y ventanas. El 17, peleas en la salateca. El 18 y 19, agresiones a profesores. El 21, mordida al personal de seguridad. En septiembre, a un educador le rompieron tres costillas y en octubre un vigilante sufrió una brutal paliza.

“La llama ya ha prendido y el centro está en manos de los chicos”, lamentan los trabajadores, cada vez más arrinconados y atemorizados. Valle Tabares está gestionado por personal de la Fundación Ideo, con vigilancia de agentes de Seguridad Integral Canaria. Depende directamente de la consejera Inés Rojas.