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Venezuela busca el rival de Chávez > Manuel Iglesias

Venezuela va a tener mañana un proceso importante en su futuro político, con la elección del que sería el candidato único de la oposición para enfrentarse a Hugo Chávez en las elecciones de octubre.

Por primera vez hay un proceso serio y mayoritario para la unidad detrás de una sola persona, y los que acudan a votar a esta consulta tendrán que elegir entre los varios precandidatos, los más importantes de los cuales son los gobernadores Henrique Capriles y Pablo Pérez, la diputada María Corina Machado, el exdiplomático Diego Arria y el dirigente sindical Pablo Medina, tras la retirada del el exalcalde del municipio de Chacao Leopoldo López.

Y es exacto eso de “los que acudan a votar”, porque una de las incógnitas es si acudirá a las urnas un número lo suficientemente relevante de venezolanos como para que la decisión final esté respaldada por una sensación de que la victoria final es posible.

No es fácil, porque acudir a votar en las primarias para elegir el candidato contra Chávez es, precisamente, significarse como opositor al Gobierno del militar autócrata, con todo lo que esto conlleva de represalias económicas y laborales en un país en que la máquina del poder radica en las manos de unos pocos, que lo ejercen de una forma sectaria.

Una cosa son quienes tienen el compromiso abierto y visible y otra quienes, como muchos pequeños empresarios, por ejemplo, que están en contra del actual presidente pero que tienen sobre su mesa una foto de Chávez porque es la única manera de que los estamentos oficiales les concedan contratos, en un país donde los fondos estatales se reparte según la simpatía ideológica. Y lo mismo sucede con quienes saben que no conseguirán un trabajo si se han significado o se significan ahora contra quienes les pueden poner una cruz a ellos o a los que los contraten. Hay decenas de miles de trabajadores en esa situación, especialmente jóvenes que protagonizaron en su día la lucha universitaria contra el chavismo.

Muchas de estas personas no acudirán a votar en unas primarias y ello podría contener un doble efecto perverso: uno, el desanimante del bajo índice de participación, y otro, el que salga elegido no el candidato que tenga más simpatías y apoyos generales, sino el que más movilice a sus partidarios activos, que sí se harán presentes en estas urnas. En esta situación, si el candidato no es de verdad el que podría aglutinar tras de sí a una mayoría social, que incluye a los muchos temerosos, es seguro que van a perder frente a Hugo Chávez, que obviamente si que cuenta con una doble unidad detrás, la de las fuerzas políticas que lo respaldan, y la de quienes se juegan sus propios garbanzos, basados en el uso generoso de los recursos públicos para los propios.

Y más vale no llamarse a engaño. Hoy Hugo Chávez es quien lidera las encuestas, con las instituciones de todo tipo ocupadas por los chavistas y el apoyo de los intereses creados.