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11 de marzo: cualquier tiempo pasado fue peor

Los atentados de Madrid del año 2004 mostraron la vulnerabilidad ante el terrorismo internacional. / DA

POR JUANCA ROMERO HASMEN

Se hace necesario a la par que inevitable recurrir a la efeméride aunque ésta esté teñida del oscuro olor a la muerte. Todavía con las secuelas producidas por los atentados contra las Torres Gemelas y otros intereses norteamericanos, el 11 de marzo del año 2004 el dolor volvió a golpear de forma violenta y directa sobre el eje emocional de la población, cuando el terrorismo yihadista activó una serie de atentados contra cuatro trenes de la red de cercanías de Madrid, convirtiéndose así, en el mayor atentado terrorista en suelo europeo. También fue un 11 de marzo, concretamente del pasado año 2011 cuando se generó frente a las costas de Japón uno de los tsunamis más destructivos que se recuerdan. Sin duda alguna la coincidencia de fechas no es más que una mera casualidad que muchos han querido relacionar con numerología condicionada y frenéticas conspiraciones gubernamentales. La tragedia no solo viene precedida por funestas cifras de víctimas y daños sino que, a modo de rémora, se le adosan infinidad de cuentos chinos y majaderas historias… ¿o no siempre es así? Hagamos un poco de historia y fijemos nuestra atención en ambos acontecimientos.

El 11 de marzo de 2004, justo cuando el reloj del andén de la Estación de Atocha marcaba las 07.37, se producen las primeras explosiones de forma escalonada. Un total de tres bombas detonan en el tren 21.431. Un minuto después, dos bombas explotan en el tren 21.435 en la estación de El Pozo del Tío Raimundo. A esa misma hora, 07.38, otra bomba hace explosión en el tren 21.713 cuando estaba en la estación de Santa Eugenia, y a las 07.39, cuatro bombas explotan en el tren 17.305 cuando pasaba a la altura de la madrileña calle de Téllez, a unos 500 metros aproximadamente antes de hacer su entrada en la estación de Atocha. Aunque en un principio los atentados apuntaban hacia ETA, es Al Qaeda quien reivindica la autoría de la masacre. Fallecen un total de 191 personas y 1.858 resultan heridas.

El día 11 de marzo de 2011 regresa la tragedia, pero en esta ocasión de la mano de la propia naturaleza en forma de terremoto y posterior tsunami. Eran las 14.46 hora local, cuando el suelo tembló de forma brusca marcando un registro de 9 grados en la escala de Richter. Durante 6 minutos el temblor se mantuvo de forma constante, lo que provocó que se estableciera una alerta por tsunami para la costa pacífica de Japón y otros países de la costa oeste del continente americano, Australia, Rusia, Filipinas, Indonesia y gran parte de las islas del Pacífico. Una ola de aproximadamente 10 metros de altura limpió literalmente la costa este de Japón, dejando a su paso conjuntamente con las víctimas directas del terremoto, un total de 15.845 fallecidos, 5.893 heridos y 3.380 personas desaparecidas. A este hecho tenemos que sumar la crisis nuclear que se generó en la central nuclear de Fukushima, en la de Onagawa y en la de Tokai tras abrirse diversas fracturas en sus instalaciones.

Como hemos dicho al comienzo de esta página, al margen de las teorías oficiales relacionadas con estos hechos, surgen desde el plano conspiranoico -ámbito que por otra parte afrontamos en Angulo 13- las más variopintas hipótesis e historias.

Hasta hace unos pocos meses, no había escuchado jamás hablar de la posibilidad de que los atentados de Madrid estuviesen enmascarados por un espeso velo de opacidad y que mucho de lo que se ha hecho público se pueda alejar de la auténtica cadena de acontecimientos. Las teorías de la conspiración del 11M recogen algunas hipótesis avaladas por diversos medios de comunicación, entre los que se encuentran algunos de los más importantes del país. Estos medios y periodistas cuestionan la instrucción del sumario y el desarrollo del primer juicio de los atentados, además de poner en duda muchas de las cosas que se han dado por sentadas. Entre estas anomalías destacan de sobremanera las siguientes: los indicios hacen pensar que Al Qaeda no tuvo implicación en los atentados.

El explosivo utilizado no fue Goma2 ECO tal y como se hizo público. Lo que se utilizó en los atentados fue explosivo militar, por lo que no se entiende que utilizaran 12 mochilas. Dudas notorias sobre algunas pruebas que de forma providencial apuntaban hacia la posibilidad islamista, como la furgoneta de Alcalá y la mochila de Vallecas. El número de tarjetas SIM no se corresponde con el número de mochilas, a lo que además debemos sumar el hecho de que los teléfonos supuestamente utilizados para detonar las mochilas, no tienen alcance suficiente para este fin. Los números de móviles y mochilas no cuadran porque según estas sorprendentes hipótesis, no tuvieron nada que ver con los atentados. Existen enormes vacíos argumentales en el sumario sobre cómo fueron transportados los explosivos desde Asturias hasta Madrid. Existen pruebas que permiten dudar que los muertos del piso de Leganés -supuestos terroristas implicados en los atentados- fueran quienes oficialmente son. Pruebas destruidas, desapareciendo incluso los restos de los vagones y que, ahora, tras muchas investigaciones no oficiales, empiezan a descubrirse. ¿Hacia dónde apuntan estas hipótesis? Apuntan a una clara implicación del gobierno español en los atentados con fines político-estratégicos. ¿Es realmente posible algo así? No seré yo quién de respuesta.

En relación con lo acontecido en Japón el 11 de marzo del pasado año, también han surgido muchas y diversas hipótesis conspiranoicas, planteamientos que apuntan a la posibilidad de que los terremotos hayan podido ser producidos directamente por la mano de hombre.

Hace ya algunos meses en esta misma página apuntábamos hacia esa posibilidad cuando hablábamos sobre el proyecto Haarp (puede consultarse este artículo en www.angulo13.com). Formaría parte de una guerra secreta o marco geoestratégico oculto en el que los gobiernos más poderosos del planeta tendría en su poder las herramientas necesarias para controlar el clima y poder activar fenómenos meteorológicos adversos tales como tornados, huracanes o producir movimientos tectónicos.

No en vano, el periodista norteamericano afincado en Japón, Benjamín Fulford habla sobre la amenaza que los EE.UU. enviaron a Japón para que se sometiera a las presiones financieras de Wall Street. Estas amenazas apuntaban el ataque al país nipón a través de grandes terremotos. ¡Hombres provocando terremotos como arma de combate! Parece un argumento propio de Steven Spielberg, pero existen testimonios de políticos japoneses que confirman este hecho.

Sea cierto o no, de lo que no cabe duda es que cualquier desastre con alcance global está sujeto a los postulados más dispares, y por qué no decirlo, disparatados. Este es el caldo de cultivo en el que los milenaristas exponen la inminente transformación del planeta, la llegada de una nueva etapa apocalíptica que viene precedida por el cambio climático y marcada por los hilos del poder.

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El 11M y la funesta numerología

Es inevitable, cuando aludimos al número 11, hacer referencia a los atentados de las Torres Gemelas y, por supuesto, a los de Madrid. Ambos ocurrieron en día 11 pero además la numerología hace que estas fechas de alguna manera interrelacionen entre ellas. Los cálculos son los siguientes:

11 de septiembre de 2001, atentados contra las Torres Gemelas y el 11 de marzo de 2004, atentados en Madrid. Entre ambas fechas transcurren un total de 911 días. Si realizamos la suma (9+1+1) obtenemos como resultado el número 11.

El atentado en Madrid se produjo el 11 de marzo (mes 03) de 2004. Si sumamos las cifras (1+1+0+3+2+0+0+4) el resultado da 11.

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