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Blas Bravo Pérez: “Tengo recuerdos muy felices de mi barrio”

EUGENIA PAIZ | Breña Alta

Nació en El Llanito y allí vive desde hace 63 años. Actual teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Breña Alta, ha sido regidor local del municipio durante cinco mandatos consecutivos. Conserva nítidos los recuerdos de su infancia en el barrio que le vio crecer y de donde proceden los dos únicos hijos predilectos de Breña Alta.

-¿Qué infraestructura falta en El Llanito?

“Pueden faltar algunas cosas. Todos los barrios quieren sus instalaciones pero eso no tiene mucho sentido al estar el casco urbano de San Pedro tan cercano y tener las instalaciones que tenemos. El colegio de El Llanito, al que yo fui en mi infancia, cerrado ahora por falta de niños, se viene utilizando como lugar de reunión, de encuentro para las cruces y otras actividades. En El Llanito se hizo una promoción de 50 viviendas con la idea de aumentar la población. El barrio ha crecido, aunque lentamente, y ya cuenta con 800 habitantes. Tiene además unas perspectivas agrícolas buenas y una situación geográfica privilegiada. Hay cosas que se pueden mejorar y en ese sentido vamos a completar una obra importante, el acerado entre San Pedro y El Llanito”.

-¿Qué recuerdos tiene de El Llanito en su infancia? ¿En qué ha cambiado el barrio?

“Tengo muchos recuerdos de niño, de los años en los que fui al colegio y se repartía leche en polvo y queso de bola en el colegio del barrio. Recuerdo las excursiones caminando a la cumbre, ilusionados. Me acuerdo de los juegos en el barranco de El Llanito con unas piedras, sin nada más pero con una alegría enorme. Tengo recuerdos muy felices de la infancia en mi barrio, con una familia muy unida. Aunque no conocí a mi madre, que murió cuando tenía yo dos años, recuerdo una infancia muy feliz en el barrio, saliendo a jugar los domingos por la tarde frente a donde hoy está el supermercado, y en toda la tarde de domingo parábamos dos veces porque pasaban dos coches. El barrio ha crecido y creemos que seguirá creciendo, que los proyectos que tiene Breña Alta globalmente repercutirán directamente en El Llanito y en la economía local aunque estamos en tiempos de dificultad”.

-Usted tenía 9 años cuando corrió el barranco, en 1957.

“Lo recuerdo perfectamente. Mi padre estaba muy preocupado por mi abuela Josefa porque vivía en el mismo barranco. Ella era tan valiente, además de gran devota de la virgen de las Nieves, y lo que sí recuerdo es que antes de esa fecha, cuando se hablaba del riesgo del barranco, ella decía que no iba a pasar nada. El barranco se llevó su casa. Mi abuela, con 74 años, se agarró de un árbol hasta que un vecino pasó y la sacó de allí. A una señora que vivía con ella se la llevó el barranco y nunca apareció su cuerpo y a mi tío y a la mujer también se los llevó, pero ellos lograron sobrevivir a la riada”.

-El Llanito tuvo a mediados del siglo pasado mucho más protagonismo.

“En el siglo pasado el barrio era el centro de la actividad purera, tenía además una molina de gofio y algunas tiendas, un terrero de lucha y más actividad social incluso que San Pedro. También hubo una época en la que los vecinos de San Pedro estaban, por ese protagonismo de El Llanito, un poco mosqueados. Nuestros únicos dos hijos predilectos son de El Llanito, Alfredo Mederos Pérez y Leoncio Afonso, y casi todos los alcaldes que ha tenido Breña Alta han sido de El Llanito: Evelio, Anselmo, Pancho…”