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¿Contra Paulino o contra Canarias? > José Carlos Alberto Pérez-Andreu

Saber hasta qué punto es una tomadura de pelo colectiva el manejo que los protagonistas políticos están haciendo con el tema del petróleo, es un tema harto complicado. O quizás, no. Lo que no resulta nada difícil es darse cuenta del apuro con el que el ministro José Manuel Soria (refrendado por el Consejo de Ministros), ha dado luz verde a los nunca solidarios intereses de Repsol. Mientras la multinacional petrolera habla del mayor hallazgo de hidrocarburos de España, lo cierto es que Canarias correrá con todos los riesgos y absolutamente ningún parabién. Y claro, esto es lo que a nadie cuadra. Soria, que a nadie se le escapa que ansía ser presidente de nuestra comunidad autónoma algún día, ha comenzado una frenética carrera en contra de Paulino Rivero en un elegido ministerio desde el que le puede hacer mucho daño: Industria, Turismo y Energía. Pensar que José Manuel Soria no está haciendo política desde su recién estrenado ministerio (en favor propio), es vivir en la higuera. Y ojo, lo que hace el ministro, en principio, podría ser hasta respetable. Hacer política con las bonificaciones de las tasas aéreas, con las primas a las energías renovables y con las prospecciones del petróleo con el fin de aniquilar de la faz de la tierra a Paulino Rivero, pudiera encantar a muchos. La gran clave es hasta dónde se está sacrificando en esa maniobra de liderazgo político personal a Canarias. Jugar con el maltrecho marco económico en el que los canarios nos movemos hoy, me parece tan peligroso como despiadado.

Con el pasar de los años fui entendiendo aquello de que las prisas eran malas consejeras. José Manuel Soria hace coincidir hoy su propia preparación y liderazgo personal con el de su partido. Pero dentro de toda esta estrategia político-ajedrecística entre Soria y Rivero, se me escapa la velocidad y la complacencia con la que el ministro trata a Repsol y desprecia a Canarias. Independientemente de que escapar de las futuras directrices medioambientales europeas ya pueda haber ahorrado a la petrolera cientos de millones de euros, el ministro no ha atendido ninguna de las reivindicaciones ni de los cabildos más afectados, ni del Gobierno de Canarias. Al petróleo sí, pero con las directrices medioambientales más rígidas cumplidas; y las han evitado. Al petróleo sí, pero con la cortesía de atender una serie de máximos que Canarias considere oportunos; y a Canarias, hoy, Soria se las está pasando por el forro de las vergüenzas. Y lo hace, fundamentalmente, por dos razones: una porque la ley se lo permite. Y dos, porque confunde a Canarias con Paulino Rivero; y eso es terriblemente peligroso para él, pero sobretodo, para los canarios a los que algún día desearía representar.

*josecarlosalberto@gmail.com | Twitter/@jc_alberto