Cumbre de Seguridad Nuclear >

Corea del Norte protagoniza entre bambalinas la cumbre nuclear


EUROPA PRESS
| Seúl

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el presidente chino, Hu Jintao, encabezan la lista de 45 líderes mundiales invitados a la Cumbre de Seguridad Nuclear que comienza este lunes en Seúl donde se discutirá, fuera del orden del día, el último episodio de tensión con Corea del Norte, que pretende lanzar un satélite al espacio a través de un proyectil de largo alcance en violación de las sanciones internacionales que pesan sobre el régimen comunista.

En este sentido, fuentes de la Casa Blanca estiman que Obama pedirá a su homólogo chino que haga uso de sus buenas relaciones con Pyongyang para impedir el polémico lanzamiento del ‘Kwangmyongsong-3′, a pesar de que Pyongyang asegura que se trata de un proyecto con fines pacíficos y conmemorativos.

El lanzamiento contravendría no solo la resolución 1874 de la ONU contra Corea del Norte sobre misiles balísticos, sino el pacto alcanzado el pasado mes de febrero por el que Pyongyang declaró una moratoria de su programa de armamento nuclear a cambio de ayuda alimentaria para el empobrecido país.

Con todo, Estados Unidos no descarta la posibilidad de abrir un nuevo capítulo de las relaciones con Corea del Norte, sobre todo tras la llegada al poder de Kim Jong Un tras la muerte de su padre, Kim Il Sung, el pasado mes de diciembre.

En este sentido, Obama ha realizado este domingo una visita a la Zona Desmilitarizada (DMZ), el único vínculo entre las dos Coreas, donde saludará a las tropas estadounidenses allí destinadas.

El presidente hace este viaje a sabiendas de la advertencia lanzada desde Pyongyang de que cualquier medida que se adopte en la cumbre de Seúl sobre su programa nuclear –y sobre su política militar en general– será considerada a todos los efectos una declaración de guerra.

La visita de Obama se produce, además, a un día de que se cumpla el segundo aniversario del hundimiento del barco de guerra surcoreano Cheonan a causa de un torpedo de Pyongyang que recrudeció las relaciones bilaterales entre ambos países y puso en vilo los avances diplomáticos realizados durante los últimos años.

Por lo demás, el orden del día de esta segunda edición de la cumbre, que Obama convino hace dos años en Washington, estará centrado en la acción contra los peligros del terrorismo internacional, la protección de las instalaciones que producen energía nuclear y la prevención del tráfico ilícito de materiales nucleares, que corren el peligro de acabar en manos de grupos terroristas como Al Qaeda.

Al encuentro, auspiciado por el presidente surcoreano, Lee Myung Bak y su ministro de Exteriores, Kim Sung Hwan, acudirán también el presidente saliente ruso, Dimitri Medvedev, el primer ministro japones, Yoshihiko Noda, o el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan. La delegación española estará encabezada por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la que será su primera visita al país.

También asistirán el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, el director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, Yukiya Amano, y los presidentes del Consejo Europeo y la Comisión, Herman Van Rompuy y José Manuel Durao Barroso, respectivamente.

Pyongyang en el centro

“Esperamos y recomendamos que China haga uso de todas sus herramientas para influir en Corea del Norte, porque de lo contrario los norcoreanos se van a quedar más aislados”, advirtió el director de Política para Asia del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Daniel R. Russel, al diario ‘The New York Times’.

Corea del Norte ha defendido su derecho “universalmente reconocido” a lanzar el satélite, que conmemorará la figura del fallecido padre fundador del país, Kim Il Sung. En el momento del anuncio del lanzamiento, el régimen norcoreano aseguró que “el uso pacífico del espacio” es prerrogativa de todos los países y, para demostrar su buena voluntad, invitó a los inspectores de la AIEA a visitar sus instalaciones nucleares.

Sin embargo, Pyongyang ha vuelto a hacer uso de una retórica épica y agresiva a la hora de denunciar la celebración de la cumbre. “Ante la provocación que se avecina en la próxima cumbre de Seúl”, indicó en un comunicado la agencia oficial norcoreana KCNA, “cualquier declaración sobre la cuestión nuclear de Corea del Norte será considerada una blasfemia obscena contra los deseos de los grandes hombres del Monte Paektu [lugar sagrado de los norcoreanos] que abogaron por la desnuclearización de la Península”.

“Cualquier provocación contra nosotros será considerada una declaración de guerra”, advirtió el comunicado.

En respuesta, el ministro de Exteriores Surcoreano, Kim Sung Hwan, considera en respuesta que “no hay razón” para que Corea del Norte para efectuar tal denuncia, y ha entendido que las declaraciones de Pyongyang son a su vez “un desafío directo contra los objetivos de la cumbre” que podrían amenazar la seguridad del encuentro.

“Por ello, el Gobierno surcoreano está tomando todas las medidas necesarias para garantizar el correcto desarrollo de la cumbre”, indicó.