Crecer en libertades > Elena Máñez Rodríguez

Ayer, 8 de marzo, se conmemoró en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer, una fecha que sirve para celebrar los progresos que hemos ido consiguiendo, pero sobre todo, muy especialmente, para recordar que todavía hoy la mitad de la población del mundo sufre alguna forma de discriminación por el mero hecho de haber nacido mujer. Creciendo en libertades. Generación a Generación, es el lema elegido este año por el Gobierno de Canarias para conmemorar esta fecha, porque a pesar de los avances que se han logrado en los últimos años, siempre existen riesgos de retrocesos. Es imprescindible recordarlo en una etapa de crisis global en la que se están poniendo en entredicho muchos de los avances logrados hasta el momento con medidas que suponen un serio retroceso en muchos de los derechos conseguidos. Cuando se pierde un derecho que creíamos conquistado, pierde toda la sociedad. Las políticas de igualdad se conciben como correctoras de situaciones objetivas de discriminación que afectan especialmente a las mujeres y tienen como finalidad esencial fomentar la igualdad real entre hombres y mujeres. Precisamente en un momento de crisis como el que vivimos, es necesario hacer un esfuerzo para mantener esas políticas. Sin embargo, la reciente reforma laboral, la supresión de la asignatura de Educación para la Ciudadanía o la prevista modificación de la Ley del Aborto, entre otras, suponen un retroceso en las conquistas por la igualdad. La reforma laboral, que representa un paso atrás en el derecho de los trabajadores y trabajadoras de este país, supone especialmente un ataque a la incorporación de la mujer al mercado del trabajo y además limita el derecho a la conciliación.

La eliminación de la asignatura Educación para la Ciudadanía, que está plenamente homologada en el contexto europeo, es una apuesta por el fomento de valores como el respeto, la igualdad, la convivencia, el reconocimiento a la diversidad de modelos de familia, el respeto por la orientación sexual o la identidad de género, entre otros, en los que parecen no creer quienes han decidido su supresión por cuestiones meramente políticas. La reforma de la Ley del Aborto, prevista para otoño, es una vuelta a la situación de hace varias décadas, con la que se inicia de nuevo el acoso contra las mujeres y su libertad, y demuestra la falta de compromiso del PP con los derechos de las mujeres y su salud sexual y reproductiva. Con la excusa de la crisis se intenta desmantelar el Estado de Bienestar y hacer retroceder los derechos de las mujeres. Para salir de la crisis necesitamos al cien por cien de la población, precisamos del talento de hombres y mujeres, y para lograr este objetivo no podemos tratar a las mujeres como ciudadanas de segunda. Hay que progresar en la corresponsabilidad y para eso es necesario avanzar en el derecho de conciliación. Hay que lograr que más mujeres estén presentes en los puestos de decisión a todos los niveles y hay que acabar con la discriminación salarial, con la terrible lacra social que supone la violencia de género, con la prostitución y la trata de mujeres y con mentalidades machistas que menosprecian a las mujeres. El 8 de marzo es un día más (pero no debe ser el único) en la lucha por la igualdad. Se trata de concienciar a toda la ciudadanía de las barreras a las que se enfrentan muchas personas solo por el hecho de ser mujeres y hay que sensibilizar de la necesidad de que la igualdad que hoy es legal debe ser cuanto antes real; en el ámbito familiar, social y laboral. Ese es el empeño que centra el trabajo diario del Instituto Canario de Igualdad para promover las condiciones que hagan efectiva la igualdad del hombre y la mujer en todos los ámbitos de la vida política, económica, cultural y social de Canarias. En este sentido, y para dar cumplimiento a la Ley Canaria, el Instituto Canario de Igualdad está culminando un Plan Estratégico de Actuación para la Igualdad efectiva entre Hombres y Mujeres y ha incluido en el Plan de Modernización de la Administración Pública Canaria una línea de actuación sobre transversalidad para incorporar la perspectiva de género en las fases de diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación de todas las políticas llevadas a cabo por las administraciones públicas. Pero la lucha por la igualdad es una cuestión en la que se debe involucrar toda la ciudadanía. Solo con la implicación de la sociedad en su conjunto podremos desterrar comportamientos anquilosados, injustos y en muchas ocasiones violentos. Aunque se han producido avances, no son suficientes, y más si gobiernos como el del PP se empeñan en retroceder.

En definitiva, hay que seguir creciendo en derechos y libertades, generación a generación.

*Directora del Instituto Canario de Igualdad