la claqueta > fran domínguez

Cuento crepuscular

Cartel del filme.

Hay películas que se sustentan única y básicamente en el buen quehacer de sus actores, intérpretes curtidos en mil batallas que logran que un filme con un guión sin el suficiente agarre logre captar la atención del espectador, o al menos hace que permanezca sentado en su butaca, lo que en los tiempos que corren ya resulta un mérito admirable.

Es el caso de El exótico hotel Marigold, película que inauguró el pasado viernes la edición número 13 del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, y que lleva la firma del versátil John Madden (Shakespeare in Love, La deuda). Tener un elenco compuesto por gente de la talla -ahí es nada la alineación- de Judi Dench, Maggie Smith, Tom Wilkinson y Bill Nighy supone un seguro de vida para cualquier producción, aunque el libreto no cumpla con las expectativas. El exótico hotel Marigold no deja de ser un cuento crepuscular sobre un escueto y heterogéneo grupo de jubilados británicos que viajan a la India para pasar los últimos años de su vida alojados en un complejo residencial que, a la postre, no es el que le habían prometido. Un atractivo escenario para una tragicomedia, pero que se queda en un intento más o menos fructuoso.

Temas como la esperanza, la ilusión, el amor, incluso el sexo en la senectud, pululan en un filme que, pese a disponer a priori de los mimbres para ello, no explota la acidez que conmina la situación. La cinta deviene en algunos instantes de cierta abulia, con un guión (basado en una novela de la escritora Deborah Moggach) que en su haber sólo cuenta con alguna que otra frase ingeniosa, pero que en su debe rezuma clichés (todo lo que tiene que ver con la India) y cierta dosis de previsibilidad, ejemplificada en una reiterada moraleja: siempre se está a tiempo de cambiar.

En definitiva, una película entretenida a ratos y que gracias a Dios o a Shiva ha podido contar con unos artistas de primer nivel; de no ser así, el hotel Marigold estaría aún más derruido…