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El faccionalismo > Ángel Llanos Castro

Tras el imposible entendimiento entre moderados y progresistas a mediados del siglo XIX, con la Restauración monárquica en la figura de Alfonso XII se inició el turno de partidos, pactando liberales y conservadores la alternancia en el poder durante el último cuarto del XIX y los primeros años del XX. No obstante, la “política como negociación” sucumbió definitivamente, entre otras razones, por la imposibilidad de ambos partidos de superar su división en facciones, siendo el faccionalismo interno especialmente intenso tras la muerte de sus líderes: Sagasta y Cánovas del Castillo.

La permeabilidad de las fuerzas políticas ha caracterizado al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife durante todas las legislaturas de la actual etapa democrática: José Emilio García Gómez fue alcalde con Coalición Canaria y luego candidato a alcalde con el Partido Popular; Maribel Oñate fue concejal con ATI y luego con el PP; Fernando Ballesteros fue concejal con el PP y luego con el CCN; David Sáenz fue elegido concejal por el PP pero pasó al grupo mixto y gobernó; Ángel Isidro Guimerá fue presidente del PP, concejal con el PNC y con Ciudadanos de Santa Cruz; Herminia Gil fue concejal del PSOE y luego asesora de Zerolo; Acha fue concejal de CC y ahora lo es del PP. Por lo tanto, la reciente “pérdida de confianza” de Socialistas por Tenerife (partido formado por exdirigentes del PSOE) en la figura de su representante José Manuel Corrales no es algo inhabitual. La Coalición Por Tenerife, a la que pertenece Socialistas por Tenerife, incluye a los excomunistas de Izquierda Unida y a Los Verdes, y comparte espacio ideológico con el PSOE y, en algunos planteamientos, con Sí se puede, organización que cuenta con dos ediles y que acogió a buena parte de los electores del 15M. Por lo tanto, la capital cuenta a día de hoy con un triple equilibrio entre el nacionalismo, el centro-derecha (ambos con nueve concejales) y la izquierda (ocho ediles); sin olvidar la coherencia de Guillermo Guigou, que ha mantenido intactos sus planteamientos políticos conservadores. Desde el inicio de la democracia representativa, “los políticos están divididos porque la sociedad que les elige también lo está” (Michael Sodaro), por lo que el faccionalismo no es ni contemporáneo ni sólo español, y han participado de él (salvando las distancias) políticos de la talla de sir Winston Churchill, que fue ministro tanto con el partido conservador como con el liberal.

*Exportavoz del PP en el Cabildo de Tenerife y en el Ayuntamiento de Santa Cruz