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¡Esquiroles! > Juan Henríquez

La RAE dice: esquirol/a es la persona que se presta a ocupar el puesto de un huelguista; también se aplica al trabajador/a que no se adhiere a la huelga. Los piquetes informativos están, precisamente, para impedir que estos judas de la clase trabajadora se conviertan en sicarios de los empresarios. Pero la RAE no se ocupa de los esquiroles pasivos. Me explico. Hay trabajadores/as que para curarse en salud y justificar su no apoyo a la huelga, y por lo tanto, para que no le descuenten el día, son los peseteros antihuelgas. Se dedican a descalificarla y torpedearla en los días previos: no hago huelga porque no me lo puedo permitir; la huelga no servirá para nada; la huelga no soluciona nada; no estoy de acuerdo con los sindicatos, por eso no hago huelga; hay libertad, cada uno puede hacer lo que quiera; si hago huelga me descuentan el día; con las huelgas no se consigue nada; a mí no me afecta, soy funcionario… Argumentos rebuscados, y todo para no rascarse el bolsillo. No sólo son unos esquiroles, sino unos caraduras, por decirlo de manera suave, que esperan que los huelguistas les solucionemos la papeleta. Es decir, esquirol/a es aquel trabajador/a directamente afectado por la reforma laboral que piensa: ¡esta guerra no va conmigo! Eso sí, son unos lameculos, y quedan ante el jefe más bien que el carajo.

Después están los esquiroles mediáticos, con excepciones. Son los que en nombre de la libertad de expresión y de la información se pasan todos los días previos a la huelga demonizando a los sindicatos y, sobre todo, a sus líderes. Son los voceros de la derecha española, o dicho de otra manera, disimulan su antisocialismo cobijándose en el pensamiento conservador. No tienen patria, ni se sabe muy bien la estirpe de la que proceden; por lo general adoran a don dinero, y no les importa convertirse en marionetas del capitalismo.

A mí me gusta llamarlos fachas, que es el término empleado para los alineados con el fascismo. Los esquiroles me han repugnado siempre. Los tengo calificados dentro de la escoria humana como seres despreciables, sin escrúpulos, dispuestos a vender a su madre por un plato de lentejas.

Se quejan de que los piquetes informativos de los sindicatos los provocan y amedrantan, pero no son capaces de revelarse contra los piquetes de la patronal que amenazan con despedir a los que quieren secundar la huelga, o los propios medios represivos institucionales, como es el caso de la policía. No obstante, diré algo que tengo claro: ni la patronal ni la policía hacen tanto daño a la huelga como los esquiroles.
Acabaré diciéndole a estos vividores que, si no quieren hacer la huelga, pues, tal y como ellos dicen, están en su derecho, pero acéptenme que les diga que beneficiarse de la lucha y las convicciones de los demás me parece indigno, despótico y chulesco.

O sea, quedan a bien con la empresa, no pierden un duro, a veces hasta reciben compensación, y encima se les aplican las mejoras logradas. No pretenderán que les pongamos alfombras rojas para traicionarnos. Entendéis para qué son los piquetes informativos: ¡esquiroles!

juanguanche@telefonica.net