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“Este volcán es seis veces mayor que el Teneguía”

"Que el IGN sea el responsable legal de la vigilancia no excluye que haya otros centros investigando". / SERGIO MÉNDEZ

VERÓNICA MARTÍN | Santa Cruz de Tenerife

Ahora está tranquila. Ha pasado meses trabajando todas las horas posibles del día. Vigilando y monitorizando un volcán que ha tenido en vilo al pueblo herreño y que nos ha recordado a todos los canarios que vivimos en un Archipiélago volcánico. Es el momento del balance. De sopesar las decisiones y actualizar los protocolos.

-Hace tres semanas, el Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (Pevolca) dio por concluída la erupción volcánica en La Restinga pero no el proceso ¿En qué situación estamos?

“La erupción empezó el 10 de octubre y se declaró como terminada el lunes 5 de marzo. El proceso volcánico comenzó el 17 de julio cuando se comprobó que había deformación y sismicidad. El 19 de julio se produjeron una importante cantidad de microsismos. Ahora, una vez finalizada la erupción, tiene que pasar un tiempo hasta que se recupere la normalidad. No sabemos cuánto tiempo dura este proceso de estabilización en Canarias porque no lo hemos medido nunca antes, pues el proceso ahora no es sentido por la población y en las erupciones históricas solo se registraba lo comunicado por los habitantes. La erupción termina en el momento que cesa la salida de cualquier material en el centro eruptivo. El proceso volcánico es mucho más largo y empieza en el momento que existe un movimiento de magma, primero deformando elásticamente el suelo y luego con rupturas en forma de terremotos. Una vez que la erupción ha terminado, la situación se mantiene durante un tiempo hasta que se alcanza el equilibrio”.

-¿Es posible que se pueda reactivar en cualquier momento?

“Sí, es posible. Pero si hubiera una intensificación, se notaría en la sismicidad, en la deformación y en los gases. Habría una actividad precursora y ahora mismo no estamos en esta situación, pues cada vez hay menos anomalías en cualquiera de los parámetros. Por tanto, no es esperable una reactivación”.

-El Hierro es la isla más joven de todas y es muy probable que se puedan repetir procesos como este, incluso se barajó la opción de que hubiera otra boca en El Julán o en El Golfo… ¿También lo descartan?

“En los últimos 10 días, los eventos siguen mayoritariamente en El Julán y en El Golfo. Continúa habiendo una actividad profunda y hay movimiento en la alineación Norte-Sur. Hay que recordar que, al principio, los sismos eran en El Golfo y que en septiembre se trasladan al Mar de las Calmas siguiendo un desplazamiento Norte-Sur y ahora sigue esta misma dirección”.

-¿Qué interpretación le dan a esto?

“Esta zona está muy fracturada por la migración del magma del Norte al Sur y es normal que haya una actividad sísmica remanente. Es un proceso de asentamiento en la tendencia al equilibrio sísmico”.

-¿Se trata de una única bolsa de magma o son dos?

“En realidad hay dos, a dos profundidades distintas y que se alimentan. La inicial está a 20 kilómetros y esa alimentó a la superior que está a 12-15 km. Ahora, los terremotos están mayoritariamente en la segunda en ese proceso de relajación”.

-¿Cuánto magma ha salido en estos meses?

“La estimación del Instituto Español de Oceanografía es de 145 millones de metros cúbicos. Para hacernos una idea, se estima que el Teneguía emitió 23 millones de metros cúbicos. Lo que sería seis veces más que el Teneguía. Se ha creado un edificio a 88 metros de la superficie con 240 metros de altura como si fuera un rascacielos de 80 plantas”.

-Y eso pese a que se derrumbó varias veces…

“Sí, tuvo colapsos porque el material al enfriarse tan rápido está poco consolidado y es normal que tenga derrumbes. El hecho de que estuviera en un valle hace que creciera más rápido porque es como si estuviese apuntalado”.

-¿Qué ha significado para la ciencia esta erupción?

“Desde el punto de vista volcánico para Canarias, y para España, es la primera vez que se tiene oportunidad de registrar toda la actividad previa, durante y post eruptiva. Con el conocimiento que se extraiga de esto, podremos conocer la estructura y los mecanismos volcánicos de manera más precisa de lo que se intuía anteriormente. Hay teorías que se confirmarán o rechazarán tras esta erupción”.

-¿Estaba bien vigilado El Hierro antes de esto?

“Teníamos una instrumentación exclusivamente sísmica y una estación GPS de la empresa pública Grafcan, pero aún con esto fue suficiente como para anticiparnos al fenómeno eruptivo y al sentido por la población varios meses antes. El IGN, desde que asumió la competencia, ha incrementado sus medios con personal y en 2012 se instrumentarán La Palma y Lanzarote”.

María José Blanco, junto a la señal del tremor de la erupción. / S. MÉNDEZ

-Y… más allá de la ciencia… ¿qué ha significado esta erupción?

“Creo que España, y por supuesto Canarias, ha descubierto la actividad volcánica. Aquí se tiene poca conciencia de la actividad volcánica por la poca recurrencia de los eventos. Y en la Península tenían menos conciencia aún y me refiero tanto a la población como a los gestores a todos los niveles de la Administración”.

-Para ustedes, como centro con la responsabilidad de la vigilancia y el control volcánico, ha sido una prueba de fuego… ¿Cómo valora la experiencia?

“Ha ido la puesta a punto del desarrollo tecnológico y de conocimiento que veníamos desarrollando desde hace años. A nivel técnico, ya sabemos qué instrumentación es la más adecuada y qué sistema de comunicación es el mejor porque los hemos probado in situ”.

-¿Tuvieron que inventar mucho sobre la marcha?

“La red se empezó a desplegar el martes 19 de julio y en una semana estaba el 80% instalado y operativo vía wifi. Si hubiéramos tenido que recurrir a los sistemas tradicionales, teléfono y satélite, hubiera sido imposible”.

-Muchos creen que esta erupción ha puesto sobre la mesa la necesidad del Instituto Volcanológico de Canarias, ¿lo apoya?

“Creo que tiene que haber una institución que asuma la responsabilidad de la vigilancia volcánica y su valoración y esa institución es el IGN desde 2004. Eso no significa que la volcanología sea exclusiva del IGN, aunque es verdad que hay que hacer una valoración económica de lo que cuesta tener por ejemplo un instrumento esencial para la vigilancia como es la red sísmica nacional con personal cualificado 24 horas 365 días al año. La ciencia se puede hacer sin tener esa responsabilidad”.

-La idea es la integración en un único instituto…

“Creo que hay que aclarar eso. Porque, por ejemplo, Andalucía que tiene un riesgo sísmico claro, el IGN tiene la competencia de la vigilancia y la alerta pero está el Instituto Andaluz de Geofísica que trabaja en investigación y no tiene la obligación de hacer la alerta sísmica sino que está enfocado mayoritariamente a la investigación. En Cataluña pasa igual”.

-¿Qué instrumentación queda ahora en El Hierro?

“Está todo operativo igual que durante la erupción. Hasta que no se recuperen los niveles de estabilidad, seguiremos así aunque el centro de atención de La Restinga tiene un horario más restringido al público. Nuestro trabajo continúa aunque es menos visible”.

-¿Cómo ha sido la relación con protección civil y autoridades en esta crisis?

“Con protección civil ha sido una relación excelente. Hemos trabajado juntos con un objetivo único: disminuir y minimizar el impacto del proceso volcánico en El Hierro, disminuyendo el riesgo”.

-¿Con quien hubo más problemas?

“Con los gestores que no pertenecen al ámbito de la protección civil y que están más en contacto directo con los ciudadanos que recibían sus quejas y sus presiones. Con ellos, en las emergencias se comprendía menos las medidas que se tomaban”.

-¿El cierre del túnel de Los Roquillos fue un acierto?

“Sí, hubo un período de un mes que era previsible que los terremotos pudieran generar desprendimientos y no podíamos prever cuándo iban a ocurrir. Era una medida de protección necesaria”.


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“Habrá una nueva redacción del Pevolca”

-El Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (Pevolca) aún no se había puesto en marcha nunca ¿Ha sido El Hierro un buen ensayo?

“Ahora mismo, el Gobierno de Canarias está modificando la redacción del Pevolca pues se ha visto las carencias de un plan que se desarrolla de manera teórica. Una de las cosas que tenemos que mejorar es la comunicación. Nuestra web tuvo muchísimas visitas y la respuesta de la población se logró con la formación ciudadana”.

-¿Cuáles son los principales puntos débiles del Pevolca?

“No estaba pensado para una erupción submarina y en el comité científico no estaban los oceanógrafos”.

-Con respecto al comité científico… hubo importantes quejas de que se dejó fuera a las universidades canarias y a otros centros como el Iter…¿Qué opina?

“Esta situación se recondujo invitando a participar a las dos universidades y a las personas que por su trayectoria profesional y personal tuvieran conocimiento para mejorar la evaluación del fenómeno”.

-Pero… eran invitados sin poder de decisión…

“Nosotros tampoco tenemos capacidad de decisión sino que en el Comité Científico se llegaba a un acuerdo de mínimos del estado y evolución del fenómeno volcánico basado en los datos que teníamos y eso se traslada al comité de dirección a través de la portavocía que es quien decide”.

-¿Si hubiera otra erupción, el comité científico tendría otra composición?

“No lo se. Aquellos que redactan las nuevas versiones del plan decidirán en vista de la experiencia de El Hierro cuál es la composición más adecuada del comité científico”.

-¿El que hubo era el correcto?

“El plan es el que era y durante la emergencia no se podía modificar el plan. Se trabajó con el plan incluso a sabiendas de que necesitaba ser mejorado”.

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